El duque White había dejado salir a su bestia y esta pedía una retribución ante el desprecio que su cachorra había sufrido, además de ser usada por un ser que no la merecía, como lo era el rey Alpha Marko Goldeblack, al menos eso pensaba Elías White, y todo el ducado lo sentía, la energía mortuoria que lanzaba el lobo blanco, era aún mayor que la fuerza gravitacional, a tal punto que incluso los omegas dejaron ver sus pequeños lobos, que a diferencia de los guerreros del ducado, no eran grandes, ni blancos, los omegas eran de un tenue color chocolate, casi escuálidos, aunque estuvieran bien alimentados, aun así respondían al llamado de su Alpha, pues si, Elías White era el Alpha del ducado; pero todo dejo de tener sentido al escuchar el grito desgarrador de Eleonor. — ¡Padre! ¡no quiero p

