- ¿Querés que te lleve hija? - me pregunta papá mientras estamos desayunando. - Tengo que ir a trabajar asique si querés te alcanzo para que no camines.
- Bueno, me cambio y vuelvo - le contesto mientras bajo de la silla.
Me cambio, agarro la mochila y vuelvo a la cocina donde papá ya estaba con el uniforme de policía. Cuando me ve hace una seña con la cabeza para que me vaya subiendo a la camioneta y es exactamente lo que hago.
- Que tengas un lindo día - me dice una vez que bajo.
- Vos también pa. Te amo.
- Te amo a vos - se va y me siento en las escaleras del colegio, es muy temprano y todavía no llegó ni el director.
Veo que a lo lejos viene caminando alguien, pero no lo logro identificar hasta que está a unos pocos metros de distancia. Caiden, la carta, mi respuesta, ¿qué le digo? Me gustó que me haya dejado una carta en mi mochila y sorprenderme al verla, no lo sé, fue muy lindo.
- Hola ma... Lía, hola Lía - habla en cuanto llega a mi lado y se sienta conmigo.
- ¿Malía? - pregunto riendo por su confusión y él niega con la cabeza.
- Lo siento, Lía.
- Está bien, sos nuevo. Hola, Caiden - le sonrío y hace lo mismo.
- Asique, ¿la viste?
- ¿A la carta? - asiente mirándome fijamente a los ojos, su profunda mirada me provoca algo que no puedo identificar, como una especie de cosquilleo de pies a cabeza. - Sí, y si me gustaría tener una cita con vos.
- Genial, ¿el viernes estás libre?
- Sí.
- Entonces el viernes será.
Nos quedamos en silencio hasta que empiezan a llegar más compañeros y el director con los profesores. Como seguía sentada en la escalera, Caiden se para primero para luego darme su mano y ayudarme. En cuanto nuestras manos se juntan siento una electricidad que me recorre, y lo mismo que sentí cuando me miraba fijamente a los ojos. Lo veo a él y me sonríe, ¿lo habrá sentido también? ¿O solo yo?
- ¡Amiga! - escucho a mi amiga de atrás, y me desconcentra de mis pensamientos, todavía seguía con la mano agarrada a Caiden.
- Hola Beto - la saludo cuando llega a mi lado.
El día fue tranquilo, no tuvimos muchas tareas porque los profesores siguen presentandose a pesar de que ya los conocemos, aun no entiendo por qué hacen esto todos los años pero no decimos nada porque mejor para nosotros.
En este momento estoy sentada en el porche de mi casa, en un sillón flotante que tenemos que cuelga desde el techo con una luz que me alumbra desde arriba de mi cabeza. Cada vez que puedo me gusta venir a leer acá, me da tranquilidad, paz, y me genera creatividad por alguna razón. Hoy cenamos temprano porque mamá y papá, ambos trabajan temprano mañana asique ellos ya se habían acostado pero yo no tenía sueño.
Escucho una rama romperse e inmediatamente miro hacia la oscuridad que me rodea, y a unos metros de mi veo movimiento. Sparky está caminando hacia mi, ¿qué hace él acá? ¿Me habrá seguido en algún momento? ¿Me ha olido? ¿Huelo mal?
- Hola mi pequeño - le digo una vez que llega hasta mi, la verdad es que no había podido moverme. Bajo del sillón y me siento directamente en el piso para que Sparky apoye su cabeza en mis piernas como suele hacerlo. - ¿Cómo llegaste hasta acá? ¿Me oliste? - mueve su cabeza como si estuviese afirmando pero no puede ser, debe de ser una casualidad. - ¿Entendés lo que digo? - vuelve a mover su cabeza. - Muy bien, creo que es hora de empezar a caminar hacia el psiquiátrico al que me voy a internar - mueve su cabeza de nuevo pero esta vez como si dijese que no, maldita sea que estoy completamente loca. - ¿Asique podés decir que no? - asiente, esto ya fue mucha locura por un día.
Después de estar solo acariciándole la cabeza por un largo rato, vuelvo a agarrar el libro que estaba leyendo y sigo haciéndolo, mientras también le sigo acariciando la cabeza a Sparky. Me estaría sintiendo en paz estando así.
Pasada mas o menos una hora, lo acaricio por última vez para poder pararme.
- Lo siento pequeño, pero me tengo que ir a dormir - le digo acercando mi cara a la suya mientras lo agarro con cada mano a cada lado de su cabeza, él vuelve a pasarme la lengua por toda la cara como ya lo hizo una vez y de nuevo, ¡que asco!
Entro en la casa mientras veo como él se va. Voy hasta mi habitación y me acuesto enseguida, dejando mi libro apoyado en el piso aunque me arrepiento al instante porque se que mañana lo voy a pisar haciendo que me caiga, por lo que me levanto, lo dejo en la biblioteca y vuelvo a acostarme.
Me estaría costando dormirme, abro los ojos y miro hacia el techo, o mejor dicho a donde estaría el techo porque como está todo oscuro no estoy viendo literalmente el techo. Muchas veces la palabra techo, lo sé, pero me siento ansiosa.
Tengo muchas preguntas en mi cabeza a las que no les encuentro respuesta. ¿Por qué me siento cómoda estando con un lobo? ¿Por qué siento que detrás de él hay mucho más? ¿Por qué sentí como si me diese electricidad el tocar a Caiden? ¿Y por qué me gustó? ¿Por qué comparo las miradas de Sparky y Caiden? O peor, ¿por qué se parecen tanto? ¿Por qué sus ojos me hacen sentir lo mismo?
Desconozco el momento exacto en el que me dormí porque de repente pasé de estar pensando todas las preguntas que tengo en mi cabeza a querer destrozar mi celular y su maldito despertador.
- ¿Estás bien? - pregunta mamá en cuanto entro en la cocina. Sí, obvio mamá, perfecta estoy, con mil preguntas en mi cabeza que no tienen respuesta, ganas de internarme en un psiquiátrico y un amigo que es un lobo al cual le comparo la mirada con una persona. ¿Vos todo bien?
- Sí - es lo único que le contesto con una sonrisa, hoy va a ser un largo día.