Y entonces me enteré que maté a la mamá de Di. Eso me destruyó, me convirtió en la peor persona que alguna vez existió. Sentí la necesidad de hacerle tanto daño a Di para que ella me odiara lo más posible y castigarme con ello. Sí, el depósito fue gordo, lo mandaron a una cuenta olvidada de mi padre y jamás nadie sospechó de mí. Fue solo por eso que no fui a la policía y confesé mis crímenes; al final, la investigación habría llevado a mi padre y él no podía pagar por mí. El día en que Di se fue, pude descansar, porque no tendría que ver su rostro a diario y culparme por todo lo que hice. No tendría que ver cómo triunfaba en la vida sin mí a su lado. Le deseé lo mejor y para asegurarme de que jamás regresara por aquí, me junté con Elisa. No fue difícil lograr que cayera; siempre fue vanid

