Simon estaba esperando que su hombría se relajara y entonces pudiera relajarse, dejar de preocuparse por lastimarla, pero eso no pasó, su amiguito no se relajó e incluso sintió que aquello se iba poniendo mucho más duro y es que el cuerpo de Emely estaba comenzando a reaccionar también, se había acoplado a la intrusión e incluso estaba teniendo ligeras contracciones que le provocaban sensaciones de placer a Simon y entonces la tomó de las caderas para animarla a moverse. Emely apoyó las manos sobre el pecho ajeno mientras iba formando un vaivén lento que de forma natural le fue arrebatando gemidos, su momento deseado llegó y quería disfrutarlo plenamente, quería saber que se sentía y lo estaba sintiendo, vaya que lo estaba sintiendo hasta lo más profundo de su cuerpo. – Quiero que estes a

