Leane que miraba la espalda de su padre, decidió levantarse. Por el rabillo de su ojo miró que alguien entro, pero no le prestó mayor importancia. —Por favor, deja de querer jugar al héroe, que eso no te queda en absoluto. Te recuerdo que ya no soy tu hija e incluso me quitaste el apellido, ahora soy Leane De Reed, me gusta más ese que el tuyo. —¡Entonces hay que impugnar el testamento! Ella no es una De la Garza. —Eres increíble —Leane movió su cabeza de un lado al otro —no puedo creer que mi tía pudiera soportarlos por tantos años. Ahora entiendo perfectamente todo lo que ella les hacía y siendo sincera creo que fue bastante gentil, yo les hubiera hecho cosas peores. —¡Eso es una amenaza! Te puedo demandar. —Anda, demándame por todo lo que quieras. ¡Incluso por ser tu prima! Porque

