El chofer anunció que estaban cerca del restaurante dándoles la oportunidad de separarse y arreglarse porque ambos iban hechos un desastre, sobre todo Dante que llevaba regado labial por su barbilla y labios así que Victoria le ayudó dándole una toalla húmeda mientras ella se retocaba el labial en el cristal polarizado de su lado, se arregló el vestido lo mejor que pudo, pero cuando fue el momento de bajar se sintió incómoda porque pudo sentir su braga fría con la humedad de su propia intimidad, así de fuerte estuvieron los sentimientos en aquel momento. – Buenas noches y bienvenidos al restaurante Eclipse de Sabores... – dijo la recepcionista cuando ellos entraron – ¿A nombre de quien está la reservación para esta noche? – encendió la pantalla. – Está a nombre de Dante Valentino. – resp

