Fiesta de compromiso.

1131 Words
Al menos Vladimir la había dejado en paz con el tema del compromiso, y Rosalie tenía una semana sin saber nada de él, lo que la llenaba de felicidad. La falta de interacción o noticias de Vladimir solo podía significar una cosa: él había desistido y había hablado con sus padres, quienes estaban buscando la mejor manera de romper el compromiso sin causar un escándalo mediático. Sin embargo, esa mañana en particular, Rosalie se despertó con un alboroto por toda la casa. —Padre, ¿qué está pasando? —preguntó. Su padre se acercó a ella con una gran sonrisa en el rostro. —¿Cómo puedes preguntarme eso, hija mía? Todo este alboroto es por ti. Hoy vendrán los padres de Vladimir a pedir tu mano, oficializando el compromiso, y por la noche tendremos la fiesta de compromiso en el mejor hotel de la ciudad. Rosalie se quedó sin saber qué decir, especialmente al entrar su madrastra en ese momento. —Querido, ¿no crees que estás cometiendo un error? Deberíamos estar uniendo a Catalina con ese joven. Por primera vez, Rosalie estaba de acuerdo con su madrastra; sin embargo, su padre fue tajante, dejando a ambas sin nada más que decir, enfrentándose directamente. —Tú no eres más que la hija de una prostituta, eso es lo que eres —mencionó la esposa de su padre. —Podré ser la hija de una prostituta, pero no me meto con hombres comprometidos como lo hace tu querida hija. La contestación de Rosalie provocó que la mujer se airara, alzando su mano y dándole una sonora cachetada a la joven. —Con mi hija no te metas, ella es una chica decente. "Decente", se burló Rosalie al ver alejarse a la mujer, llevando su mano derecha hasta su mejilla. El golpe que esa mujer le había dado algún día se lo regresaría. Lo importante en ese momento era hablar con Vladimir; no podían casarse después de su traición al meterse con su hermana. Rosalie marcó el número de Vladimir; sin embargo, sus llamadas jamás fueron contestadas. Ella también fue hasta sus oficinas; sin embargo, su secretaria le dijo que su jefe había dicho que no le molestaran bajo ninguna circunstancia y, si su prometida era la que deseaba hablar con él, que le informaran que hablarían esta tarde en su casa, tras el anuncio de su compromiso a los medios. La frustración de Rosalie se hizo presente ante las palabras de la secretaria, abandonando de inmediato las oficinas de la empresa del padre de Vladimir. No tuvo otra opción que refugiarse en su propia compañía. No era tan grande, pero se estaba haciendo de renombre con sus diseños, tanto en ropa como en joyería. —Rosalie, ¿qué haces aquí? Se supone que deberías estar arreglándote para tu compromiso. Las palabras de Susan no hicieron más que quebrar el tabique de las emociones que hasta ese momento había estado conteniendo. —Ay, Susan, si tú supieras —mencionó Rosalie soltándose a llorar, escondiendo su rostro entre sus brazos, los cuales descansaban sobre el escritorio. —¿Pero qué es lo que te pasa? —preguntó preocupada Susan, sin poder impedir que su amiga siguiera llorando, manteniéndose a su lado hasta que dejó de llorar y pudo controlarse. —No me puedo casar con Vladimir, no después de que lo encontré ayer con Catalina en la cama. Susan no podía dar crédito a lo que estaba escuchando; la indignación se apoderó de ella por la traición que había sufrido su amiga. —¿Entonces por qué seguirás con el compromiso? —De no seguir con el compromiso, la familia de Vladimir dejará de apoyar a mi familia y, en menos de un mes, estaríamos en bancarrota. Vladimir me lo advirtió. Rosalie empezó a limpiarse las lágrimas que aún resbalaban por sus mejillas. No servía de nada llorar sobre la leche derramada; lo mejor era afrontar esa situación con la cabeza en alto. Catalina también se encontraba llorando, pero no de pesar, sino de coraje y berrinche. ¿Cómo era posible que el compromiso de su hermana y el hombre que ella codiciaba siguiera adelante? ¿Acaso Rosalie no tenía amor propio? —Madre, me habías prometido que esta boda no se llevaría a cabo, pero padre nos ha ordenado vestirnos para recibir a la familia de Vladimir, y no conforme con hacer oficial el compromiso, se llevará a cabo la fiesta de compromiso en el mejor hotel de la ciudad. —Hija, no llores más, porque esa boda, tal y como te prometí, no se llevará a cabo. Tengo un plan que les hará ver tanto a tu padre como a sus futuros suegros la clase E de chica fácil que es. Los ojos de Catalina brillaron con malicia ante las palabras de su madre, lo que hizo que las lágrimas dejaran de resbalar por su mejilla. Ni rastro quedaba de tales lágrimas; ahora lo que adornaba su bello rostro era una sonrisa malvada y siniestra. Pero no solo Catalina la tenía, también la tenía su madre, quien en ese momento se acercó a ella susurrando al oído de su hija sus planes. La llegada de los Smirnof, junto con Vladimir, fue puntual. Rosalie terminaba de arreglarse, pero le costaba mucho hacerlo. Tal vez, si permanecía en su habitación, todo acabaría, pero el toque en su puerta hizo que supiera que no le sería imposible esconderse, sobre todo cuando su padre fue quien apareció tras la puerta abierta. —Hija mía, qué hermosa estás —fue lo primero que le dijo su padre, acercándose a ella con un estuche en las manos que contenía una gargantilla, la cual colocó en su cuello. —Padre, esta gargantilla era de... —Sí, era de tu madre y ahora te pertenece a ti. Así que vamos, es hora de que cumplas uno de los deseos de tu madre para ti. Rosalie cerró los ojos, incapaz de romper la ilusión de su padre por su casamiento, tomando el brazo que le ofrecía. Bajo él, llevaba un elegante vestido azul con un corsé de encaje que resaltaba muy bien sus curvas, haciéndola lucir como una verdadera princesa. La envidia y el odio en el rostro tanto de su madrastra como de su media hermana se hicieron presentes, pero lograron disimularlo durante la pedida de mano, cuando Vladimir colocó en el dedo anular de Rosalie el anillo de compromiso. Para Rosalie, no era más que un grillete pesado que la ataba a un hombre que no la amaba. No obstante, no tuvo tiempo para pensar demasiado en ello. De inmediato, se trasladaron al hotel donde se llevaría a cabo la fiesta y donde se llevaría a cabo la trampa que Catalina y su madre tenían preparada para Rosalie.
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