Emmanuel Mientras Eros no se encuentra en la clínica, debía de quedar a cargo, por ser el subdirector. Lo desagradable de este trabajo de escritorio era eso, el escritorio. Me gusta la adrenalina del campo de urgencias, en cirugías, en el caos de la emergencia. Pero no era momento de quejarme. Cuando papá me dio una parte de la herencia, lo hizo con la intención de ingresar a este megaproyecto. En ese entonces apenas me encontraba estudiando. También puse mi propio aporte por el dinero ganado de las apuestas; ya sea ganado con las peleas de Alexey y las carreras de Egan. No tenía el 50%, pero sería una blasfemia quejarme por tener el treinta. El teléfono del despacho sonó. —Hola, Úrsula. —Doctor, lo solicita una joven sin cita. —Ya sabes la política, sin cita previa, no atiendo. —Sí

