Por más que intenté conseguir algún mínimo destello en la mirada de Paúl que permita vislumbrar un dejo de falsedad en sus palabras, no pude percibirla. Parecía decir la verdad. Parecía haber una coincidencia perfecta entre la suave textura del toque de sus manos sobre las mías, la suavidad con la que pronunció sus palabras y la ternura en su mirada que me indicaban que decía lo que sentía. Sin embargo, al tiempo que me permití dejarme llevar por la emoción que sus palabras generaron en mí, otra sensación se atravesó en mi pecho recordándome la presencia de sentimientos inconclusos que por más que quiera, me es difícil sacar de mi sistema. Entiendo que es poco el tiempo que ha transcurrido desde que decidí bajarme del tren de la ilusión con Oliver. Me gustaría tomar el consejo de Lennys

