El lugar esta vacío y sombrío. —No. Hoy te veías enfermo. —Digo mirando el lugar —¿Estamos solos?— Pregunto dudosa. —Los lunes no abrimos. Tenemos el lugar para nosotros solos. —Me dice pasando tras la barra. Tomo asiento en una banca. —¿Es una patraña para deshacerte de mi?— Pregunté. —Si quisiera asesinarte lo habría hecho hace tiempo. Tranquila solo quería disfrutar de tu compañía. —Dice sonriente y desaparece tras una puerta. Llega con una pizza humeante y dos cervezas frías. —¿Tu cocinaste? —Pregunté burlona. —Hay mucho que no sabes de mi niña- Dice toma asiento en la banca junto a mi. Tomo una porción de pizza y doy un buen mordisco. —¿Y? —Pregunta esperando mi veredicto.—Muy buena. —Digo cuando termino de tragar. —Eres todo un experto. — Agrego. Él sonríe satisfecho. —¿

