Despierto muy agitada, volteo a mi buró, chueco la hora notando que son las cuatro de la mañana, me sirvo un vaso de agua el cual tomo de golpe.
Ya hacía mucho que no tenía una pesadilla como la que acababa de tener.
En silencio camino hasta el baño, cuando me sucede esto no quería hablar con nadie.
Me meto a bañar y bajo el chorro de la regadera comienzo a relajarme, no entendía porque volví a soñar con ese día, pero no dejaría que volviera a afectarme, durante muchos años trate de sacarlo de mi sistema y no dejaré que vuelva.
Salgo me enredo una toalla y comienzo a vestirme tengo que estar en el aeropuerto a las siete de la mañana.
Enzio
Doy vueltas en la pista de aterrizaje, esperando la llegada de la señorita Valentain.
—Estas seguro que le dijiste el horario correcto.
—Claro que si, no puedo creer que sea una impuntual.
—Es raro que con su entrenamiento sea impuntual, de seguro no le dijiste en qué parte del aeropuerto íbamos a partir.
Ignoro a Carson y sigo dando vueltas recordando si le dije cuando veo que mis hombres están viendo algo fijamente, volteo hacia donde ven cuando veo a la señorita Valentain caminando hasta nosotros.
—Quién es ella.
La voz de Sabrina hizo que saliera de mi trance.
—Es la guardaespaldas que contrato Enzio.
—Ella?
Estaba por contestar cuando Summer llegó con una gran sonrisa.
—Hola buenos días.
—Llega tarde señorita Valentain.
—Una disculpa, hay muchos andenes y usted no me dijo en cual era.
—Claro que si le dije.
—No, no lo hizo y mejor vamos es muy temprano para discutir.
Camino sin dejar que le respondiera.
—No digas nada
Le digo a Carson a tés de que diga alguna palabra.
—No pensaba hacerlo.
Camino tras ella seguido de Sabrina, Carson y mis hombres los cuales están como tontos viendo el contoneo de Summer.
—Ustedes que tanto ven. Caminen o aquí se quedan
Mi amigo soltó una carcajada, mientras caminabamos.
Al abordar vi como mi hijo se paraba y abrazaba a Summer.
—Eres tu.
Ella le correspondió el abrazo.
—Valla no pensé ser recibida así. Hola campeón. Disculpa no se cómo te llamas.
El se separó y le sonrió, algo que me parecía extraño el no suele ser a si de efusivo, quizá sea porque ella lo salvó.
—Nicolas, me llamo Nicolás o puedes decirme Nick.
—Bien Nick yo soy Summer, me puedes decir Sum.
—Que haces aquí vas a viajar con nosotros.
Aclare la garganta y ambos voltearon a verme
—Nick la señorita Valentain será tu nueva guardaespaldas.
—Eso es cierto.
—Asi es Nick.
Mi hijo sonrió como nunca antes lo había visto.
—No, ahí no te sientes mejor siéntate a mi lado.
Nick tomó de la mano a Summer y la llevó al lugar donde estaba él sentado.
—Al parecer a mi sobrino le agrada mucho su nueva guardaespaldas.
—Eso parece.
—Pues a mí no me agrada no entiendo por qué tenías que contratar una guardaespaldas tan bonita que no se supone que son unas señoras gordas, feas, sin chiste ni clase.
Volteo a ver a Sabrina no entendió por qué se expresaba de las personas así.
—Tu no estás aquí para decirme a quién debo o no debo contratar, sol eres la niñera de mi hijo te lo recuerdo.
—Perdon son mis tontos celos, no quiero que otra te aparte de mi.
No le dije nada, me senté en mi lugar, seguido de Carson y mi seguridad, después lo hizo Sabrina quien al sentarse se escuchó un estruendo como si se hubiera echado un gas.
Todos volteamos a verla, se puso roja de la pena.
—Yo, yo....
Se paró y levanto la vestidura del asiento y saco un globo de broma, frunci el ceño y ella se dirigió hasta mi hijo quien estaba muerto de risa.
Summer
Nunca pensé que Nick me fuera a recibir con tanta efusividad, y menos que yo me alegrará por ello. En este momento estamos sentados esperando a que se dignaran a despegar cuando la niñera se echó un gas lo que hizo que tanto Nick como a mi nos diera risa.
—No inventes.
—Jajajaja Sabrina se está haciendo del baño jajajaja.
Nadie aporto nada y de repente la niñera se levantó con la cara roja como tomate levantó la vestidura de su asiento y saco un globo de broma.
Camino hasta dónde estábamos y muy enojadas se dirigió a Nick.
—Tu y tus tontas bromas, cuantas veces te he dicho que no hagas esto, eres un maleducado, como te atreves a hacerme esa tonta broma, me dejaste en ridículo.
Vi a la tal Sabrina y después a Enzio el cuál seguía como tonto sin decirle nada, ni defender a su hijo
No podía permitir que le hablara de esa manera, si su papá no le decia nada yo si.
—Disculpe señora pero solo fue una inocente broma, no tiene porqué actuar así.
—Mire usted no se meta que no conose como es Nicolás, además usted es solo una simple empleada así que no opine.
Me levanté de mi asiento, que se creía está mujer.
—Le recuerdo que usted también es una empleada y si no quiere tener problemas será mejor que se siente deja de estar hablando así al niño.
Ella dió un paso hacia atrás y después puso una cara como si fuera una niña chiquita a punto de hacer un berrinche.
—Enzio vas a dejar que está mujer me hable así.
Ambas volteamos a ver a Enzio esperando su respuesta.
Nicolás ya hablamos de este tipo de bromas, pídele disculpas a tu niñera.
—Lo siento señorita Robert.
Ella sonrió triunfante Pero se le borro de inmediato cuando también recibió una reprimenda.
—Y usted señorita Robert le recuerdo que es la niñera de Nicolas, también es una empleada, usted no es más que nadie aquí, ahora tome asiento para que despeguemos.
Ella no dijo nada, se dió la vuelta y volvió a sentarse. Me senté de nuevo y le sonreí a Nick.
—Eres todo un diablillo, siempre le haces esas bromas.
—Cada vez que puedo, no me cae bien, mi abuelo dice que solo busca meterse en la cama de mi papá, no entiendo eso pero así dice mi abuelo.
Yo abrí los ojos de par en par, valla de lo que uno se entera.
Enzio
Después de lo sucedido con la broma que hizo mi hijo el vuelo transcurrió en silencio, después de una hora la azafata nos indico que abrocharamos le cinturón de seguridad para prepararnos para el aterrizaje.
Al bajar del avión.las camionetas que nos llevaría a la mansión ya nos estaban esperando.
Me acerque hasta mi hijo y su nueva guardaespaldas.
—Bienvenida a Roma señorita Valentain.
Ella soltó un suspiro.
—Gracias.
Camino junto a mi hijo dejándome ahí parado.
—Puedes dejar de verla, que acaso te gusta esa mujercita.
—No empieces Sabrina.
Subimos a las camionetas dándoles la indicación de que arrancarán.
Summer.
Volver a Roma trae muchos recuerdos de cuando aún vivía aquí.
—Sum ya has venido a Roma.
—Si viví en Roma por muchos años.
—Entonces conoces muchos lugares, yo casi no salgo así que no conozco casi nada, tengo algunos compañeros que han ido a las playas y a recorrer con sus papás los diferentes lugares de atracción pero pues mi papá está muy ocupado y no me puede llevar a ningún lado.
—Y tu mamá.
Veo como agacha la cabeza y siento la mirada de Enzio.
—Ella falleció cuando yo tenía tres años.
—Lo siento mucho, yo no sabía.
—Tranquila ya fue hace mucho, y tú tienes papás.
—Si
Solo un si salió de mi boca deseando que no preguntara más.
—Y como vas en la escuela.
—Bien soy uno de los mejores del salón.
Después de un rato llegamos a una zona residencial, supongo que ha de ser nueva porque jamás la había visto, es demasiado exclusiva ya que cada casa tiene cien metros de separación de la otra.
Un portón grande se abrió y entramos a la mansión es enorme, casi olvido como se las gastan estos ricos.
Bajamos de la camioneta y al abrir la puerta un pastor alemán salió a recibirnos.
—Rocky, me extrañaste.
—Que bonito perrito.
Estaba por acariciarlo cuando Enzio me detuvo.
—No es muy amable con los extraños.
Lo ignore y me arrodille a acariciar al hermoso perro.
—Pero mira que bonito perrito tenemos aquí, verdad que no eres un perro malo verdad que eres un gran amigo.
—Valla, el no suele ser asi, siempre es agresivo con la gente extraña.
En eso se acercó la tal Sabrina y Rocky le comenzó a gruñir.
—Pero que te pasa Rocky deja de gruñir.
—No es extraño jefe, los perros detectan a las personas que son empáticas con ellos.
—Nick ve a tu habitación y lleva a Rocky contigo, señorita Valentain sigame.
Nos dijo mientras caminaba al interior de la casa.
—Carson diles a tus hombres que los veo a todos en el salón de entrenamiento.
Caminamos por un pasillo hasta llegar a un gran salón en donde había un gimnasio y un cuadro para entrenar cuerpo a cuerpo. Ya en el lugar estaban todos los guardaespaldas que ahí trabajaban.
Se escucharon algunos silbidos los cuales no me desagradaban, Enzio se paró frente a todos y saludo
—Buenas tardes.
—Buenas tardes
Todos contestaron al unísono.
—Como la mayoría ya vio y los que no, ella es Summer Valentain y a partir de hoy será la guardaespaldas de Nicolás.
Los guardaespaldas se miraron unos a los otros quizá no estaban acostumbrados a ver una mujer guardaespaldas o solo apreciaban al anterior guardaespaldas.
—Dicho esto espero que se puedan llevar bien con ella y que no haya ningún tipo de conflicto entre ustedes, quedó claro.
—Si señor.
Estaba por volver a hablar cuando lo interrumpió uno de los hombres presentes.
—Summer.
A nosotros se acercó un hombre alto, de tez morena y ojos de color miel, alguien quien pensé jamás volver a ver.
—Victor
Le sonreí a mi mejor amigo de la escuela. El me envolvió en sus fuentes brazos, un garraspeo hizo que nos separamos. La mirada de enojo de Enzio estaba puesta sobre nosotros.