─¡Bella, abre la puerta! ─Exclama la Bestia, trago con dificultad, apartándome de la puerta para correr hacia el baño, abriendo la ducha fría y despertar a mis músculos que se han colocado tensos por el pánico «no puedo…volver a encerrarme, no puedo» repito en mi mente, sintiendo las lágrimas desbordarse. Escucho de repente, cómo la puerta de la habitación se abre. Mis ojos se colocan como platos, mientras estoy debajo del agua con la ropa puesta y empapada─. Bella…¿dónde estás? ─Insiste, el caballero oscuro, en un tono preocupado. ─Estoy…en la ducha, ya salgo ─murmuro, cerrando la llave al sentir cómo vuelvo a recuperar el control de mi cuerpo. Tomo la toalla, envolviendo mi cabello con ella y la bata, enfundando mis brazos para atarla a mi cintura junto a un resoplo. Salgo del baño, enc

