Empecé a preguntarme si alguien más se la había follado hoy. Pensarlo me excitó lo suficiente como para preguntarle. Puso cara de vergüenza y admitió que sí, pero no era lo que yo pensaba. Iba de camino a casa y vio a Katrina caminando hacia nuestra casa. Mi esposa se detuvo a recogerla. Mientras mi hijastra me montaba la polla, no había oído abrirse la puerta del garaje ni a mi esposa entrar. Katrina se le insinuó a lo grande. Le dijo a mi esposa que siempre la había encontrado sexy y que se sentía atraída por ella desde hacía mucho tiempo. Le confesó que había olido sus tacones de trabajo y sus bragas sucias del cesto de la ropa sucia. Mi esposa se excitó al oírlo y se sintió halagada. Katrina se inclinó y la besó en los labios. Esto dio lugar a una apasionada sesión de besos y a que Kat

