Viaje a la playa

1350 Words
"... ahora un hilo rojo les indicaría el camino, aunque a muchos no les agradó la idea en un principio, después de todo esto inferia con su libre albedrío, y por lo tanto, a su libertad de desición..." Adeli Melt, esa fue la primera vez que nos topamos si quiera, por eso no entiendo como estamos unidos ahora, o quizá el destino la plantó ante mí para que no fuese golpeado por mi novio, que ahora es mi ex. O tal vez es gracias a ella logré llegar a salvo al hospital en lugar de quedar inconsciente en la calle sin más. Me ha estado cuidando casi como una enfermera a pesar de que eso no es lo que dijo que está estudiando. No puedo creer aún que se durmió en el sofá tan pronto llegar, estuvo durmiendo en la silla junto a mí en el hospital, creí que podríamos hablar un poco, supongo que fue un día movido para ella de todos modos. Le dije que necesitabamos hablar, estuvo de acuerdo, pero primero quería ducharse y honestamente no sonaba como una mala idea (individualmente, el hilo nos permitió esa privacidad). Estamos en la sala nuevamente, aunque ha arreglado su cabello, no me dí cuenta ayer de lo bonito y sedoso que es. —Dime, Johan—inicia ella—¿Tienes algún tipo de plan en mente, algo que quieras hacer? No se muestra molesta, yo lo estaría si repentinamente me encuentro atado con alguien cuya salud nos dejó en un hospital tan pronto conocernos. —En realidad, sí Tenía todo planeado, porque creí que alguien más sería mi pareja de hilo rojo, soñé varias veces con aquel momento, no era mi novio, y de todos modos me pareció una mejor opción siempre. —Me gustaría oírlo—su mirada dice curiosidad por todos lados Es muy cautivante el color de sus almendrados ojos, un lila claro poco usual, incluso parece gris, sienta de maravilla con su piel bronceada por el sol y su cabello marrón ondulado, ella pudo ser una modelo de la agencia en la que trabajo y seguramente no la hubiese volteado a ver por simple egocentrismo. —¿T-tú no tienes algo en mente también?—me siento algo nervioso con su mirada posada en mí Y no soy quien para hablar, sé que mis ojos azules tienen el mismo efecto en los demás, esto es una cucharada de mi propia medicina. —Para nada—se ve feliz—Soy muy rutinaria la mayor parte del tiempo —Entiendo—miro sus manos Tiene dedos un poco largos y sus uñas, cortadas o limadas, cortas como estan, se notan limpias y fuertes. —En tal caso, podríamos salir de la ciudad—digo y veo su reacción Su rostro se ilumina de una manera bastante bonita cuando sugiero la idea, lo cual siento como una buena señal. —Nunca he salido de la ciudad—su voz, aún baja, logra ser clara—¿A dónde iríamos? —Iba a preguntar si prefieres la playa o las montañas, pero si hacemos bien los planes, quizá podemos ir a ambos—al menos eso tengo entendido Los trenes de conexión son baratos también, especialmente con los descuentos de la semana de hilo rojo. —Eso me parece... ¡estupendo!—asombro es lo único que pueden oír mis oídos cuando ella habla Como una niña pequeña al descubrir algo nuevo. Me pregunto que cosas le llamarán la atención, me está contagiando de su energía. Con aquello dicho, ambos nos pusimos en contacto con nuestros conocidos y tales, personas allegadas, asumo yo. Cuando estoy empacando ella pregunta cosas como: ¿Puedo llevar esto o aquello? Entiendo un poco lo confuso que puede ser, especialmente con los montones de videos que uno puede encontrarse en las r************* . Le aclaro algunas cosas y sigo con mi equipaje, incluso guardo un libro por si acaso. Estando en la terminal de trenes, mi mamá y mi madre nos despiden, creo que sus amigos la despiden, se ven de nuestra edad como para que sean sus padres. —Te estas recuperando—murmura mi mamá a mi oído—No hagas nada tonto, porfavor—asiento y me abraza—Mi pequeño osito, siempre serás el niño de mami Antes de que fuésemos a comprar nuestros boletos, Leo llegó a verme, corrió porque llegó jadeando. —Johan—tomó mi mano en la suya—No lo hagas, por favor Es él... a quien tenía en mente para estos planes, pero el destino es caprichoso. —Nos veremos en una semana—sonrío y suelta mi mano—Hasta luego Todos se van, quedamos solo ella y yo, esperando el tren, estas viendo panfletos de diferentes ciudades y sitios turísticos que nos regaló la señora que nos vendió los boletos. Incluso dijo: No se arrepentirán, Ciudad Seten es hermosa en esta temporada. Cuando abordamos el tren, me ayudas con mi equipaje y me recuerdas tomarme mis pastillas. En el tren tenemos conexión a internet, por lo que, después de preguntarme como sacar la mesita del asiento (como viste que hizo una chica en los asientos de al lado), dispones una pequeña laptop y tecleas de forma silenciosa y mecánica a un ritmo muy veloz. Puedo notar que se trata de tarea, por lo que decido no interrumpir y de una forma parecida me concentro en una lectura que había dejado a medias ya más de un mes atrás. . . . Me faltan apenas un par de capítulos, volteo a ver como te encuentras, dormida estando sentada y con la boca abierta, coloco tu laptop en tu bolso y guardo la mesita para entonces arreglar el asiento de modo que duermas más cómoda. Aparto el libro por unos minutos para llamar a un hotel del área que queremos turistear, reservo una habitación en un hotel que quede cerca a la playa, con dos camas, por seguridad. Tras lograr exitosamente reservar la habitación, vuelvo a mi lectura. Llegamos a la estación poco después de que despiertas, vamos saliendo de la plataforma de trenes cuando me dices que usualmente no duermes de ese modo y que en realidad estabas agotada por el ritmo tan ocupado que llevas usualmente. —Entonces trabajas para pagar tus estudios—al menos eso he logrado concluir con la información que me proporcionó —Exacto, y lo que sobra, le pago una renta voluntaria a mis amigos, que me dejaron vivir en su ático—bostezas —Eso es muy amable de parte de ellos—salimos de la estación y veo el taxi del hotel—Es ese—señalo El chófer se baja y nos ayuda con nuestro equipaje, entramos al taxi y nos conduce fuera de la estación. Veo por la ventana como la costa está muy cerca, las casas y edificios son hermosos, se ve bastante vacacional, espero que te guste tanto como a mí. Llegamos al hotel y un botones nos ayuda con nuestro equipaje, en la recepción nos atienden bastante rápido gracias a que la reserva se hizo antes de llegar, nos dan la llave de nuestra habitación junto con unos tickets para el desayuno y otros para las toallas de playa. Nuestra habitación está en el segundo piso y tiene un pequeño balcón que da vista al mar no muy lejano, acomodo mi equipaje en un mueble junto a la televisión para luego tomar mis pastillas... —Es muy bonito este lugar—dices Te encuentras en el pequeño balcón, a unos pasos de distancia, tu cabello vuela con la brisa justo como en las películas. —... muy hermoso—murmuro —No sabía que el mar sonaba así—me acerco para oírlo contigo—Suena como música —¿En serio?—pregunto cuando ya estoy a tu lado —Sí—y cierras tus ojos Hago lo mismo, y no mientes, el va y ven de las olas es agradable y constante a su vez que cambia de manera gradual, la brisa le complementa de maravilla.
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