—¿Cuántos empleados tienes? Parpadeé. —Ninguno. Solo yo. —No mencioné que no podía pagarle a nadie. —¿Dónde está la tienda? Saqué el teléfono del bolso y abrí la galería de fotos. Había creado una carpeta con imágenes del local. Le pasé el móvil, y él deslizó el dedo por las fotos. —Está justo en el centro —expliqué—. Un edificio encantador, con mucha luz natural y buena ubicación. —Aurora hace ropa preciosa —añadió Lauren cuando él me devolvió el teléfono—. A todas nuestras amigas les encantan sus diseños. Y tiene un grupo de clientas fieles. Pequeño, pero fiel. Le di un codazo a Lauren y carraspeé. —Tengo una clientela muy fiel que aprecia los diseños creativos. Las mujeres que buscan prendas únicas adoran mi tienda. Además, todo está hecho con fibras naturales y sostenibles. Él s

