Esperé pacientemente que Alex llegará, la recepcionista estaba cansada así que les ordenó nuevamente a los de seguridad que me tomarán de los brazos y me sacarán. Ellos en esta ocasión lo hicieron y no se detuvieron. — ¡Tirenla a la calle! — la recepcionista ordenó — ¡Agradece que no llamó a la policía! Sin ninguna consideración ellos me lanzaron al suelo y todas mis piernas quedaron con raspones, cuando la señora Kosem intentó detenerlos también la lanzaron solo que ella corrió con más suerte ya que yo amortigué su caída. — ¿Está bien? — ella asintió — muy bien, déjeme arreglar esto porque no voy a permitir que hagan con usted lo que se les venga en gana. Me levanté e hice lo mismo con la señora Kosem, no pensaba dejar las cosas así, miré que varias personas se encontraban mirando la

