— ¿Por qué no? — preguntó Jenn desconcertada. Al ver la figura de Toribio ponerse de pie y alzarse imponente frente a ella, levantó la vista encontrándose con sus ojos mirándola de una forma que no lo había hecho antes. No puedo evitar sentir un poco de temor en su interior al verlo tan serio. — No considero que debas hablar con ellos en este momento — dijo mirándola desde arriba con prepotencia, su tono de voz era de mando, no de sugerencia — solo ha pasado un día. Lo único que harán será abrumarte y ya te estás sintiendo mejor — mintió, él había pensado decirle la verdad para que ella se fuera acostumbrando a quedarse con él, pero prefiero mentirle. A él no le importaba tener que imponerse a hacer su voluntad porque sabía que Jenn no podría contra él, pero en su interior lo que más

