Ella tomó mi mano y pude ver en su mirada lágrimas en los ojos; sin embargo no pude decir nada o sea que le podría decir a una persona que me acaba de confesar aquello, en un momento preciso. Aunque sus ojos se conectaron con los míos como los de ella eran de vergüenza y los míos tristeza. La solté y le dije: —cuéntame cómo fue. Ya me pareció raro que me estuviera sirviendo un desayuno, sin ningún motivo. Ella asintió y me empezó a hablar. —Sucedió de un momento para el otro, comenzamos a mirarnos y no pudimos evitar dejar de hacerlo Aunque en realidad empecé yo hacerlo aunque sea verlo y lo lamento sé que estuvo mal desde el primer momento, él también estaba casado y te fui infiel me acosté con él comentó como si no fuera la gran cosa yo la miré bastante sorprendido y no pude emitir pa

