Me fui del lugar y afortunadamente no metí en problemas a Gretel, aunque sabía que tarde o temprano él me encontraría pero esperaba que no fuera pronto, porque realmente necesitaba ir a otro sitio al cual no he ido desde hace un tiempo.
Me fui a Suecia para esconderme un tiempo de Dimitri y pensar con cuidado en mi próximo movimiento contra los Cazadores, para eso debía estar aún más alejada de él, no solo porque no lo quiero cerca sino... porque él no debía estar cerca de mí mientras lidiaba con aquel asunto y por supuesto mis propios demonios.
Además aprovecharía la oportunidad de llamar a mi hermano David, que por cierto esperaba que no estuviera muy enojado por no saber de mí desde hace seis meses. Con él es con quien hablo un poco más a menudo que con mis propios Padres, pero el punto es que eso me daría la oportunidad de hablar con él y hacerle saber que estaba bien y que nada malo me había sucedido.
Bueno... antes de eso tenía que irme inmediatamente y evitar ser encontrada por Dimitri, en ese momento era último que necesitaba que me pasara. Él encontrándome a mitad de mis planes e investigación. Eso no me era conveniente y no necesitaba más retrasos.
En fin, abrí un portal y tengo que decir que dicho portal me cegó con su luz blanquecina por un momento porque lo abrí muy de cerca y no debí haberlo hecho, además yo no cometía esa clase de errores tan... tontos y poco inteligentes.
No sabía qué me estaba pasando y entonces una fuerte punzada en el estómago que se fue recorriendo hasta el pecho causando todavía más dolor. Luego de pensar en por qué sentía eso... recordé en ese instante que mi cuerpo estaba combatiendo el veneno, tenía mucho tiempo que no me pasaba esto y más desde estuve encerrada con Dimitri, no me había pasado.
Era raro... pero luego de unos minutos el dolor cedió y finalmente pude irme con la certeza y tranquilidad de que estaría bien, siempre y cuando no llevara mis emociones al límite porque eso también desencadenaba los efectos del veneno haciendo acto de presencia.
Sólo esperaba que lo que encontrara en Suecia no fuera muy grave pero tenía el presentimiento de que sería peor de lo que se contaba en otros lugares que había visitado antes de venir.
(***)
DIMITRI
Había llegado a la manada Luna Azul y al poner un pie ahí, la Alpha Gretel, apareció de la nada y era evidente en su mirada que estaba molesta, no le agradaba tener visitas sorpresa a menos de que realmente fuera una situación de emergencia pero en ese caso para ella no era una situación de emergencia en la que tendría que estar pisando su territorio,
Pero eso no me importó, lo único que me importaba era encontrar a Eliane y traerla de regreso a la Manada. Aunque antes de hacer eso, Gretel, habló primero.
—Alpha Dimitri, se puede saber, ¿qué hace en mis tierras?
—Estoy buscando a Eliane Salvatore.—Respondí. Ella frunció el ceño como si estuviera loco.
—Alpha, la persona que usted busca no está aquí en mi territorio. Pero... viendo que no se irá sin antes hacer un barrido completo del perímetro, entonces le permitiré buscar pero... le advierto que no debe hacer ningún disturbio mientras ejecuta su búsqueda. ¿Entendido?—Me advirtió. Accedí sin más que decir y di la orden de buscar a Eliane.
Pero para mi mala suerte no había rastro alguno de ella y eso me llenaba de frustración y coraje por haber permitido que se escapara justo enfrente de mis narices.
Entonces uno de mis hombres se acercó y dijo:
—Alpha, no encontramos ni un solo rastro de la Luna Eliane.—Suspiré rendido y asentí en respuesta.
Gretel, se acercó en dirección hacia a mí y de brazos cruzados dijo:
—Dado que no hay ni un sólo rastro de su Luna, les pido por favor que se retiren inmediatamente.—Expresó un tanto irritada por mi presencia. Era entendible estaba invadiendo su territorio.
—Gracias Gretel, lamento mucho las molestias.—Me di la vuelta y me dirigí hacia la salida cuando escuché que un celular sonaba, entonces me detuve abruptamente mirando de reojo hacia atrás y me percaté de que la Alpha Gretel estaba hablando por teléfono, por su mirada pude notar que estaba en cierta manera más tranquila pero a la vez ansiosa.
Era un poco confuso y sobretodo porque antes de eso se había mostrado molestada e irritada por mi presencia pero... al ver esa otra faceta suya, me daba cuenta de que algo estaba escondiendo y debía averiguarlo cuánto antes mejor.
Seguí mi camino y lo siguiente que escuché me dejó más desconcertado de lo que ya estaba. Gretel estaba hablando por teléfono y al escuchar lo que dijo me hizo dudar todavía más.
—Tranquillus esse potes, iam abiit.—No había entendido nada de lo que lo que había dicho pero sabía que algo estaba ocultando Gretel, y por supuesto que lo que lo iba a descubrir.
Me di la vuelta y me fui quedándome con la duda e incertidumbre de cuál era el significado de aquellas palabras: "Tranquillus esse potes, iam abiit."
(***)
ELIANE
Llegué a Estocolmo, Suecia cerca del amanecer, luego de haber hablado con Gretel por teléfono, al poner un pie en el lugar pude sentir casi de inmediato un incesante escalofrío que me recorrió todo el cuerpo, mantuve la cordura y caminé por la ciudad observando a mi alrededor y pude percatarme de cuán silencia era la ciudad, no había ni siquiera un perro o gato pasando por allí.
No había nada. Absolutamente nada; no podía dejar de pensar que en cualquier momento un Cazador Nazi aparecería de la nada y me atacaría, podía sentirlo e incluso olerlo aunque no había olor alguno a un radio de 100 metros aún así podía percibir un ligero aroma a sangre y sudor.
Entonces continué caminando y por un momento había olvidado que un Cazador Nazi me estaba siguiendo y este estaba herido de gravedad por lo que mi olfato pudo percibir en aquel momento.
Me detuve abruptamente y tomé una liga para el cabello y lo até en una coleta de cabello, suspiré pesadamente mirando al suelo y después levanté la mirada observando hacia el frente.
—Sal de ahí...—
No pasaron ni dos segundos cuando dije eso, cuando salió el Cazador Nazi. Este era moreno de ojos verdes profundos, cabello n***o y rizado, facciones fuertes, mirada fría y oscura, no había piedad ni misericordia en sus ojos y mirada, pero si había dolor y tristeza en ella, pero sobre todo dolor por la herida que tenía en el hombro y se estaba sosteniendo de ahí para no caerse.
Su vestimenta era negra y típica de todo un Cazador Nazi, e inclusive tenía el logotipo de los Nazi bordado en el costado del hombro derecho. Aquel hombre medía casi un metro 85 de altura, era delgado y musculoso, se podía percibir que tenía una gran resistencia al dolor porque en ningún momento noté que estuviera quejándose de ello, era sin duda admirable. Además era un licántropo y uno muy... guapo tengo que decir.
—No vengo a pelear...—Dijo poniendo una mano enfrente en señal de paz. Fruncí el ceño y de la manga de mi chaqueta salió una pequeña daga, que oculté dentro de mi manga por si el Cazador Nazi llegaba a atacarme. De ningún modo iba a confiarme de lo que tenía para decir.
—Entonces... ¿A qué vienes?—Pregunté con arrogancia.
De su chaleco ajustado sacó un sobre castaño tamaño carta un poco arrugado y lo dejó caer al suelo, justo en medio de los dos, yo mantuve mi distancia y por supuesto que no iba a tomar dicho sobre hasta que me dijera qué había dentro de él.
—¿Qué hay adentro?—Señalé el sobre con la mirada.
—Lo que necesitas para destruir a la Asociación de Cazadores Nazi. Ahí está todo.
—¿Cómo sé que no es una trampa?—Pregunté todavía más desconfiada. Él se rió con ironía y miró el amanecer con anhelo.
—Porque... ya estoy harto de vivir matando y secuestrando a Híbridos de bruja blanca... he cometido errores de los cuales no estoy orgulloso y de los cuales uno de ellos me quitó a mi Mate. Por ella es que estoy traicionando a la Asociación. Toma el sobre, por favor.
—¿Cómo se llamaba tu Mate?—Pregunté por simple curiosidad.
—Claire Winston.—Me tambaleé un poco de la sorpresa, abrí los ojos en grande y pude notar que él notó mi expresión de sorpresa.
—La encontré cuando éramos niños, juramos estar juntos por siempre pero... ella fue obligada a ir a una misión que le hizo perder la vida por salvarte a ti y a tus amigos. Pero antes de que ella muriera me dio el sobre y me dijo que te lo diera cuando vinieras a algún día a Estocolmo por respuestas.—Me insistió a tomar el sobre nuevamente y lo tomé con cierta cautela y desconfianza.
Lo guardé en mi mochila y dije:
—Gracias, te prometo que la vengaré. Cuídate...
—Harry Price. Ese ese mi nombre.—Dijo con una sonrisa melancólica en su rostro. Y fue lo último que dijo, murió casi al instante y su cuerpo se convirtió en polvo y se esfumó con el viento. La herida en su hombro era un veneno mortal que se activaba cuando un Cazador Nazi traicionaba a la Asociación, en pocas palabras... el castigo era la muerte.
—Descansa en paz Harry Price. Prometo vengar a Claire.
Me fui de ahí y seguí mi camino con la frente en alto, ahora más que nunca debía cumplir con mi promesa hacia Claire y ahora a Harry. Ambas almas gemelas que se habían encontrado para estar juntas para siempre, pero fueron separadas por el odio y ambición de otros.
Sólo podía rogar a la Diosa Luna que les permitiera estar juntos en la siguiente vida, se conocieran nuevamente en otro tiempo y espacio, y fueran felices toda la eternidad. Sin que nada ni nadie los separara nuevamente.