Barbie Había pasado la prueba, mi prueba de fuego, esa que le diría a Mateo que yo era la mejor para este trabajo, que dejaría en evidencia mi capacidad para llevar las tareas, sé que no dudaban de mí, que sabía que era buena, pero tenía que ganarme el derecho a la palabra y eso es lo que había conseguido ahora, me gane mi derecho a refutar cada cosa que dijeran. Ahora estamos camino a la ecografía, ambos nos encontrábamos en la camioneta de Thomas, mi chico me sostenía la mano con fuerza mientras manejaba con la otra, habíamos tenido una pequeña charla de nombres, nos costó tres minutos decidir el nombre en caso de que sea niño y una pelea por el de nena. — Tienes un gusto horrible - dijo divertido. — Tu gusto es un asco - me calló - No espera, sales conmigo, tu gusto no es malo,

