Barbie. Tomó aire varias veces mientras manejo por las calles, yo lo había dicho, se lo había dicho en voz alta, muy alta, sin problema, así como quién no quiere la cosa, como si fuera normal entre nosotros, algo así como un “hola, qué tal”. Estaba loca, jodidamente desquiciada, ya no pensaba con claridad, no era yo, pues cómo se me ocurría decirle eso ahora, justo ahora que estaba empezando a soltarse conmigo iba y le decía aquello, justo ahora que todo comenzaba a andar tiraba aquellas palabras como si nada. Ahora me lo imaginaba huyendo del país, o quizás hiperventilando en el piso de mi oficina mientras yo manejaba su camioneta. Momento, yo manejaba su camioneta y estaba Lila, huir no iba a huir, pero podía estar hiperventilando en mi oficina. Una notificación llegó a mi teléfono

