Estoy bien, no se preocupen

1066 คำ
- Podrás irte a casa cuando te recuperes por completo – dice el doctor sexy. - Gracias doctor – dije. - Debo retirarme, avisaré a sus familiares que se encuentra consciente – dice mirando una carpeta en sus manos. Él sale de la habitación sin decir una sola palabra más y yo tampoco tenía más que decir. Aunque había logrado despertarme, me sentía cansada. Cierro mis ojos para descansar un rato más, pero no tardé en escuchar la voz de Deysi y mis amigas. - ¡Estás despierta! – gritan las tres. - Hola – saludo. - Gracias al cielo que estás despierta, no te imaginas lo mucho que estábamos preocupadas por ti – dice Jenny. - ¿Cómo te sientes? – pregunta Deysi. - Estoy bien, no se preocupen – dije. - ¿Qué ha dicho el doctor? – pregunta Natalia. - No he hablado con él, solo dijo unas cuantas palabras y se fue – dije – aunque… - me quedo callada. - ¿Qué pasa? – pregunta Deisy. - Ese hombre me parece conocido – dije. - ¿Quién…? – no sigue preguntando. - Olvídalo, creo que lo estoy confundiendo – dije. - Está bien – dice ella. - Lo siento, la hora de la visita se ha acabado – dice una enfermera. - Si – responden mis amigas. - Vayan a casa a descansar – digo para que se vayan – estoy bien, no se preocupen – agrego. - De acuerdo, por favor nos llaman por si sucede algo – le dice Jenny a la enfermera. - Si – responde la enfermera. - Estoy bien, no se preocupen – repito y ellas asienten. - Cuídate, no olvides en llamarnos – dice Natalia. - Vendremos en la primera llamada – dice Deisy. - Te quiero – dice Jenny. - Yo también las quiero chicas – dije. - Nos vemos mañana – se despiden. Después de que ellas se fueran, comencé a sentirme aburrida. La enfermera que había entrado para sacar a mis amigas, comienza a tomar una muestra de sangre, según ella, es para control. Comienzo a sentirme somnolienta, tras la inyección que me pusieron para calmar el dolor. Me quedo dormida y no supe que pasaba a mi alrededor. Cuando despierto, nuevamente veo al doctor sexy frente a mí. - Hola doctor – saludo. - ¿Cómo te sientes el día de hoy? – pregunta. - Mejor que ayer – respondí. - Me alegra – dice sin sonreír y sin una sola expresión. - No es lo que parece – dije. - Todo lo opuesto Lupita – dice mirándome fijamente. - Ya veo – dije. - En cuanto tengamos tus resultados, veremos si podrás irte a casa o si tendrás que seguir en observación – dice. - ¿Qué fue lo que exactamente pasó? – pregunté. - Un hombre en estado de ebriedad choco el auto en el que ibas, estabas inconsciente. Presentaste graves lesiones en tu cuerpo, pero la que más preocupante era, fue la de tu cabeza. El golpe fue fuerte, por eso no reaccionaste tan rápido. Tardaste en reaccionar – me explica. - Ya veo, ¿qué pasó con el hombre que choco el auto? ¿Y el conductor del auto en el que yo estaba? – pregunté al recordarlo.  - Él falleció – dice. - ¿Quién de los dos? – pregunté un poco preocupada. - El taxista – suspiro tras su respuesta – el hombre que choco contigo está bajo arresto, se fracturo algunas de sus costillas, pero está bajo arresto por la muerte de ese hombre – comenta. - Bueno, debe pagar las consecuencias de sus actos – dije. - Si, debe hacerlo – dice él. - Bien – dije. - Buenos días doctor, señorita Torres. Esperamos no incomodarla, quisiéramos hacerle algunas preguntas – dice uno de los oficiales que acababa de ingresar. - Si, está bien. Adelante – dije. - Nos enteramos que despertó hace poco, esperamos que pueda responder solo unas cuantas preguntas. ¿Recuerda que pasó esa noche en el accidente? – pregunta. - Esa noche mis amigas y yo salimos, las envíe a cada una a su casa – me quedo en silencio un momento – todas habíamos bebido más de la cuenta. Solo recuerdo que tuvimos una noche de chicas, las despaché a sus casas y me subí en el taxi. Luego chocaron con nosotros, no recuerdo más – les comento.   - Comprendo, ¿conoce a este hombre? – me muestra una fotografía. - No – respondí – ¿fue él quien nos atropelló? – pregunté. - Si señorita – responde. - Lamento no poder ayudarlo más oficiales – digo con dolor por la muerte de ese hombre. - No se preocupe, ha sido de mucha ayuda – dice el oficial. - Gracias oficial – dije. Los oficiales me agradecen por la información que les di, se van en cuanto damos el agradecimiento. Me quedo sola con el doctor en la habitación, no pude dejar de pensar en ese hombre que falleció, no era culpable de nada. - No quiero imaginarme como estará la familia de ese hombre – dije antes de que se fuera. - Será difícil, pero lo superarán – responde. Después de esa pequeña conversación, él se va. Me informan que debo quedarme una semana más hasta que esté completamente recuperada. Durante esta semana que tuve que quedarme, mis amigas vinieron a visitarme seguido. Les dije que no era necesario, pero ellas insistieron. Hoy me darían de alta y Deisy me iba a llevar a casa. - ¿Estás lista? – pregunta. - Si – respondo. - Entonces vámonos – dice. La sigo hasta su auto para irme a casa, ya estaba aburrida de estar encerrada en esa habitación y de tener que soportar ese olor a desinfectante. Me despido de Deisy y le doy las gracias por haberme traído a casa, y por cuidar de mi mascota. - Puedes tomarte unos días para descansar, podrás volver al trabajo, cuando te sientas mejor – me dice antes de entrar a casa. - No será necesario, ya me siento mejor – dije. - ¿Estás segura? – pregunta preocupada. - Si, totalmente. Gracias por traerme, nos vemos mañana en el trabajo – me despido. - De acuerdo, llámame por si necesitas algo – dice. - Lo haré, avísame cuando llegues a casa – dije. - Claro, cuídate – responde. 
อ่านฟรีสำหรับผู้ใช้งานใหม่
สแกนเพื่อดาวน์โหลดแอป
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    ผู้เขียน
  • chap_listสารบัญ
  • likeเพิ่ม