“La libertad está en ser dueños de nuestra propia vida.” (Platón) Le hizo un gesto para que se levantara un momento de su regazo, y que quedara parada en frente de él. De manera delicada acarició sus piernas hasta llegar a los pies, y quitarle las sandalias, luego lentamente le bajó los pantalones. La abrazó fuerte por la cintura, la acercó de nuevo a su cuerpo, y posó la frente sobre su vientre. Abby tenía la respiración entrecortada y permanecía muy quieta. Ella conocía muy bien sus juegos y lo intenso que podían ser. —No tienes idea de cuánto malditamente te he extrañado —siguió acariciándola de una manera tan delicada, como si tuviese miedo de que en cualquier momento desapareciera. —Es un juego, Lord. Fue un completo error, habernos apegado tanto —susurró ella con voz entrecortad

