13 Dani El balcón en el que me encontraba daba al salón de baile más lujoso que jamás había visto. Mauve se había superado así misma, todo brillaba. Las flores, nuestros vestidos e incluso los elaborados y elegantes candelabros que colgaban sobre nuestros huéspedes. Brillaban como si estuvieran iluminados por mil estrellas y supuse que también eran de diamante, no vidrio o cristal. ¡Una locura! Dios, Gage era rico. Me lo había dicho, me había contado que era un príncipe, heredero de uno de los puestos en los Siete, un linaje real que se remontaba a más de mil años. Y le había creído. Había tenido que hacerlo. Pero ver era creer. ¿La riqueza familiar, el respeto, la pompa y la circunstancia que rodeó su ascensión al puesto? Yo era una chica de clase media de un pueblo pequeño. No era u

