15 Dani Cuando desperté, alguien acariciaba mi cabeza en su regazo, pasando sus suaves y delicados dedos por mi cabello. Era relajante y reconfortante, no quería abrir los ojos. Pero lo hice. Porque Geoffrey iba a lastimar a Gage. Tenía que detenerlo. Con un salto, traté de sentarme. Mi cabeza daba vueltas. —Shhh. Te va a causar dolor de cabeza, querida. Es por la anestesia que usó para dormirte. Sabe a metal en la lengua, pero desaparece en pocos minutos. Lo siento mucho. Reconocí la voz femenina y también las barras metálicas de la jaula en que nos encontrábamos. —Oh, Dios mío. ¿Mauve? ¿Estás bien? —Estoy bien. Estábamos de vuelta en la cueva: la cueva en la que había encontrado a Gage. Y Mauve tenía razón, la habitación poco a poco dejó de dar vueltas y mi boca sabía como si hu

