—¿Qué fue lo que hiciste? —Jasemin se restregó los ojos y luego llevó su palma a ellos cuando Amal, junto con su madre, abrieron las cortinas de su habitación, y además le quitaron las cobijas de encima.
—¿Qué les sucede? ¿Tampoco puedo dormir? —recriminó.
—Primero… son las ocho de la mañana, y segundo… nos van a cortar la cabeza por tu causa, así que dime que hiciste para que seamos llamados al palacio.
Los ojos de Jasemin se abrieron, mientras su boca se secó.
Además de las cortas palabras que tuvo con el rey, y el choque anterior con su hermano, no recordaba que hubiese hecho algo. Estuvo ausente en toda la celebración, mientras miraba como su hermana, junto con todas las mujeres de la clase alta, buscaban la atención de los dos hermanos en la coronación.
—Yo no he hecho nada…
—Pues Amal te vio, te vio hablando en el balcón con el rey… y ella nunca tuvo la oportunidad de acercarse a ninguno de ellos… así que no hay nada además de ti…
—¡¿Qué hablaron?! —su hermana Amal parecía sacada de forma cuando le preguntó—. Tú decías que los odiabas…
—Eso no ha cambiado…
—¡Dios! —Dounia se puso las manos en la cabeza, y luego una damisela de servicio, entró dando unos toques en la puerta abierta interrumpiendo con el alboroto.
—Lamento interrumpir, mi señora… el señor Almer las solicita en el salón a todas ustedes…
Jasemin miró a Dounia completamente desubicada, y a regañadientes, tuvo que levantarse para ponerse decente a ir hacia el llamado de su padre.
Unos minutos después estaban en el salón, y ella recibió un codazo de su hermana cuando bostezó.
—Déjame… tengo sueño…
—Niñas… ¿Ha pasado algo que deban comentarme? —Jasemin arrugó el ceño ante la pregunta de su padre.
—Puede que te hayan llamado para algo del trabajo… —Almer negó ante su comentario.
—No… nunca me citan al palacio para trabajo.
—¿Crees que sea algo malo? —Dounia preguntó un poco asustada.
—No lo sé… es muy extraño… —Almer caminó con una carta abierta en sus manos, y Jasemin notó que tenía el sello de Radin—. Aquí dice… presentarse con su familia al palacio con urgencia…
Jasemin apretó los dientes.
¿Sería castigada por haber enfrentado al rey?
Un escalofrío recorrió su cuerpo al recordar esa mirada profunda, y cerró los ojos para negar. Esperaba que su familia no tuviera que ver en su necedad, y luego escuchó lo que no quería.
—Estén listas, después del desayuno, iremos al palacio…
—Papá… —Jasemin dio un paso para negarse—. Tal vez yo no…
—Todos, Jasemin, y no se me olvida lo que trataste de hacer ayer cuando fuiste vestida así al palacio, y a la coronación. Tú y yo tenemos una conversación pendiente… ahora, por favor…
Ella bajó la cabeza y se retiró escuchando cómo su madre le decía a Almer que estaba asustada hasta los huesos.
Toda la familia se desplazó en los carros de caballos, mientras ella estaba un poco nerviosa porque en unos minutos, volvería a ver la cara de ese hombre. Y cuando estuvieron en la entrada del palacio, ellos presentaron la tarjeta de invitación y fueron dirigidos a un ala particular.
—Este palacio es increíble… —Amal caminó un poco, pero ella se quedó sentada mirando sus manos con la respiración entre cortada.
—Pareces nerviosa… —Dounia le dijo mirándola de forma acusatoria, y Jasemin rodó los ojos observando hacia otro lado.
—¡Bienvenidos…! —todos se levantaron, Jasemin fue la más lenta cuando la ex reina Hadassa, se presentó en persona con una sonrisa.
La mujer en persona era realmente intimidante y hermosa. Jasemin no lo podía cuestionar.
Sus padres hicieron una reverencia que siguió su hermana, y ella de forma sutil bajó la cabeza.
—Gracias por venir, me he dispuesto a invitarlos a un té, ya que mi hijo fue quien inició esta reunión y la solicitó.
El golpeteo del corazón de Jasemin incluso se sintió en su garganta, su agitación fue demasiado ruda, y tuvo que abrir la boca para ayudar a que el aire pasara más libremente.
¿Qué quería el rey de ella?
Sus padres sonrieron de una forma vergonzosa para ella, mientras Amal le envió una mirada fúrica.
—Pasemos al salón siguiente… —Los lacayos los condujeron detrás de la reina, mientras Jasemin se mareaba incluso con la idea.
Y para cuando llegaron al salón, ella tuvo que detenerse con la boca seca, cuando una mirada siniestra, se expandió por ese rostro rubio.
Allí no estaba Malek, el rey… este era el rey de Babel, Aarón.
Entre ambos había muchas diferencias físicas. Aarón era alto, pero no tan alto como Malek. La piel de Aarón era pálida, extremadamente blanca, y sus vellos, hasta en las cejas, eran rubios. Su forma corpulenta era mediana, más bien atlética, mientras Malek tenía el cabello castaño, y unos ojos verdes profundos. También, además, el rey era más corpulento, con unos rasgos en su rostro bastante marcados.
Ambos eran físicamente atrayentes, ni siquiera ella, podía decir que no.
Las partículas excitadas en su cuerpo se detuvieron, y un cambio brusco sujetó su cuerpo ahora.
Y entonces, todos se sentaron menos ella.
—Jasemin… —su madre apretó con palabras, mientras la reina Hadassa, miraba a su hijo con una sonrisa cuando él dijo:
—Hermoso nombre, tal como la dueña…
—¿Hija? —Jasemin se giró hacia Almer, que seguía de pie como Aarón, y ella no pudo quedarse callada.
—Me gustaría saber cuál es la causa de esta reunión…
La sonrisa de Hadassa desapareció ante su comportamiento poco sutil, y su familia incluso apretó los dientes ante su conducta. Sin embargo, Aarón sonreía.
—Es porque yo lo he ordenado…
—Pero… este no es su reino… —Aarón pasó de la diversión a la exasperación.
—¡Jasemin! —exclamó Dounia, pero fue la Hadassa quien alzó la palma.
—Quizás está un poco impresionada. Jasemin… Mi hijo Aarón… también es perteneciente de Radin… aquí nació y estas son sus raíces…
—Ella lo sabe, solo está nerviosa, majestad… ¿Verdad hija? —la boca de Dounia temblaba, y Jasemin solo asintió para sentarse derrotada.
—Está de más decir que ustedes son nuestros allegados al reino, al igual que muchas familias de Radin. Realmente también estoy un poco impresionada por la petición de Aarón, pero creo que ustedes son muy afortunados…
Jasemin no quería escuchar.
—¿Majestad? ¿Esto quiere decir…? —Almer preguntó con cuidado.
—Sí… mi hijo Aarón está interesado en una de sus hijas… creo que lo hechizó.
La sonrisa orgullosa de Hadassa, fue un puñal para Jasemin.
—¿Por cuál se interesó? —ella hizo la pregunta con amargura, mientras Amal le dio una mirada confusa.
—¿Qué estás haciendo? —su hermana masculló bajó, mientras la ex reina frunció el ceño.
—Creo que es muy claro, Jasemin… tú debes saberlo, ya que ayer tuviste una conversación con Aarón…
Jasemin abrió los ojos impactados ante la mentira, y se giró hacia los ojos azules de Aarón, que la desnudaban con la mirada, mientras sonreía.
Todo le daba vueltas, sin embargo, ella prefería morir ahora mismo que aceptar esta farsa con ese pobre diablo…