Capítulo 3
— “Cuando ella sonríe, me recuerda momentos de mi infancia, donde todo era feliz como el brillante sol de verano” — escucho en mis audífonos la música, la guitarra de Richie sí que es buena en esta canción — “Ahora cada vez que la veo, ella me lleva a ese lugar especial, y si me quedara mucho tiempo, de seguramente terminaría desvaneciéndome” — miro a mis amigos del otro lado de la cabina — “Oh… Oh, Oh… mi pequeña niña ¡Oh…! Oh, oh, oh… dulce pequeña niña” — hago una seña con la mano, presionan un botón, salgo de la cabina — Mierda, mi garganta está seca…
— ¿Agua?
Louis me extiende una botella.
— No… — busco en el refrigerador, hay una lata de cerveza… — Esto…
Saco una botella de licor.
— ¿Tan temprano?
Se ríe Ulrich.
— Tengo un fuerte dolor de cabeza — contesto, dejándome caer en uno de los sofás — Tú no tuviste que ser entrevistado por un grupo de chicas gritonas de Guatemala — ruedo los ojos — Mierda… pude haber tenido sexo mañanero con Conejo antes de que se vaya a la escuela de no ser porque me comprometí con el club de fans guatemaltecas…
— ¿Dolor de cabeza por no poder explotar a gusto?
Se burla David, revisando las pistas.
— Ve al baño a desfogarte
Señala Richie, tocando acordes con su guitarra.
— Vete a la mierda
Abro la botella y le doy un largo trago, mojando un poco el pantalón de John, quien está revisando por enésima vez la letra de la canción de Richie.
— ¿En serio esta canción habla de tu sobrina en pañales?
Richie asiente.
— Tiene un año y es hermosa — contesta, mostrándole una foto de ella en su teléfono — Se llama Francesca y fui su niñera junto con Barry por dos días, nunca vi a Barry tan sobrio…
— Pues te llevó a escribir una muy buena canción — admito, bebiendo otro sorbo de la botella — Ag… parece que hablaras de una preciosura de mujer, pero en realidad hablas de un bebé en pañales
— Sí — Richie guarda su teléfono — Y, ahora que tengo dinero, mis padres me respetan más y mi hermana me cree digno de hablarle y me encarga a su hija… mierda hasta me dan ganas de encargar bebés a la cigüeña
— Tienes dieciocho años Richard, eres muy joven para encargar bebés
Dice Tyler, reproduciendo otra vez la pista del piano.
— Sí, ahí es
Señala David.
— Oh… — indica Ulrich — Ahora lo escucho, te equivocaste en una transición…
— Mierda…
Suelta John.
— Voy a tener que grabar de nuevo toda esa parte
David suelta un gruñido.
— Hazlo rápido… — pido, apoyando la cabeza en el hombro de John, no me siento de humor, quería mi sexo mañanero con Minnie — Mierda… necesito mudarme
— ¿Por?
Pregunta Louis, sentándose a mi lado.
— Mi casa no es nada privada, ni la de Conejo, no tienen seguridad ni por delante ni por atrás y los paparazis son muy atrevidos… — me tomo la cabeza con ambas manos, es tan estresante no tener ni un minuto de privacidad, no me puedo ni desvestir tranquilo en mi habitación porque hay fanáticas afuera de mi casa y los paparazis se trepan a los árboles — Y estar con Minnie en privado resulta difícil, ella no es nada silenciosa si entienden a lo que me refiero…
— Si hablando no más no es nada discreta — comienza a decir Tyler — No me imagino cómo ha de ser en esas circunstancias
— Tú no hables tanto…
Suelta Louis de pronto, todos reímos.
— No sería mala idea…
Miro hacia la puerta, es Mike.
— ¿Qué…?
Le miro confundido.
— Podríamos hacer un trato
— ¿Trato? — alzo una ceja y le doy un trago a mi botella — ¿Dónde está el engaño?
— No hay engaños — alza las manos — Habla con quien quieras, digo la verdad — se sienta en una de las sillas — Lo hago porque ustedes son mi mercancía y yo cuido de mi mercancía — enciende un cigarro — Hasta tienen historias interesantes ¡Por dios! ¡Hasta tenemos un huérfano! Sin ofender David…
— No me ofende…
Ríe David, quitándole su cigarro a Mike y dándole una calada.
— Te ofrezco una de mis propiedades, está en un área totalmente privada, tiene todo lo que puedes imaginar y más, me puedes pagar en las cuotas que desees en los plazos que desees — asiento — Irte a vivir con tu novia, si quieres hospeda ahí a David y Ulrich, o a John, o toda la maldita banda… — todos nos miramos y negamos con la cabeza, nos amamos, pero no tanto como para vivir juntos — Pero…
— Aquí viene el embauque
Richie comienza a reír, quitándole el cigarro a David y dándole una calada.
— Nada de eso — Mike le da una calada y me entrega el cigarro, le doy una calada — Solo, no hagas estupideces… — asiento — Entiendo todo… eso de Daniel y Conejo, pero… tienes solo diecisiete… yo cuido mi mercancía… y esto… — me quita mi botella de licor — Lo puedo soportar, porque lo máximo que te puede pasar es que te estrelles con tu carro y te mates — nos miramos fijamente — Pero una estupidez no… ¿Entendiste?
— Sí… — le entrego el cigarro a Ulrich y este lo termina — ¿Me lo devuelves?
— Ahógate en él
Mike me sonríe.
— Gracias…
Bebo otro sorbo.
— ¿No crees que ya fue suficiente por una mañana? — pregunta John — Ya vas tomando el equivalente a tres vasos y eso es vodka
— Mierda… — asiento y cierro la botella — Tienes la razón… — se lo entrego — Supongo que iré a caminar para que se baje un poco el alcohol
— Te acompaño
Richie se levanta de su silla.
— Yo también voy
John también se levanta, yo solo asiento.
— ¿En serio te pones así solo por no haber tenido sexo mañanero?
Se burla Richie, dándome un coscorrón en la cabeza y despeinándome, me río.
— Vete a la mierda — quito sus manos de mi cabeza — Hace días que no tengo nada con Conejo, está muy ocupada con su obra de teatro y las tareas y no sé con qué mierda más…
— ¿Qué obra van a presentar?
Pregunta John.
— Heather — contesto — Todo el santo día se la pasa cantando esa canción “Seventeen”, y nosotros también estamos todo el día aquí ocupados o si no en algún otro lugar ocupados, y no hacemos coincidir nuestros horarios, y a veces cuando llego ella ya está dormida y no hay oportunidad de ni siquiera conversar — entramos en los baños, me echo agua al rostro — Extraño poder ver televisión con ella y hablar, simplemente hablar…
— Calma, ya pasará — Richie me palmea el hombro — Falta poco para la graduación y tendrá todo el tiempo del mundo para ti
— Sí…
Sonrío.
— A menos que quiera ir a la universidad — miro a John — En cuyo caso, probablemente no tenga nada de tiempo para nadie
— Vete a la mierda John
Suelto, amarrando mi cabello en una coleta.
— Nuestro amigo ahora está estresado y falto de acción, no necesita escuchar eso — Richie solo ríe, intenta calmar mi ánimo y se lo agradezco — Pero bueno, ya escuchaste a Mike, tal vez las cosas mejoren si se mudan juntos
— Eso espero… — sonrío — Realmente me gustaría vivir con ella — río — Aunque vaya a tener que contratar un chef personal o comprar mucha comida congelada porque Minnie solo sabe hervir agua
— Wow… — John suelta una risita, lo miro — Yo siempre creí que Minnie pertenecía a esas familias donde no te podías llevar a la hija sin un anillo
— Lo es…
Sonrío.
— ¡¿Qué mierda?! — Richie abre al máximo los ojos y suelta una carcajada — ¡No…! ¿Hablas en serio? — vuelve a reír — Tú sí estás loco
— ¿Por qué? — me encojo de hombros — Aún no tenemos la edad legal, lo sé, pero podemos pedirles permiso a nuestros padres o ir a Las Vegas y hacerlo clandestinamente, yo qué sé… — me encojo de hombros — Pero para qué esperar, la amo, ella a mí, estaremos juntos para siempre…
— Tómatelo con calma
Me pide John.
— John tiene razón — secunda Richie, frunzo el entrecejo — Tú no sabes qué puede pasar en el futuro, quizá “Para Siempre” sea una cantidad muy corta…
— No lo creo, no tendría por qué suceder, ella me ama
— Eso no te lo niego, solo digo que cualquier cosa puede pasar
— ¿Qué podría pasar?
— ¡No lo sé!
— ¡¿Entonces por qué lo dices?!
— ¡Porque las personas cambian Daniel! — Richie me mira fijamente — Un día te dicen amar y al día siguiente te están echando de su casa porque les dices que quieres tocar la guitarra como medio de vida ¡¿Entiendes?!
— Eso no me va a pasar a mí
— Vives tan obsesionado con Minerva que no puedes ver más allá — no quiero escuchar a Richie, salgo del baño — Solo digo que no des un paso tan grande como ese ahora
— ¡¿Por qué no?!
— ¡Porque tienes diecisiete años!
— ¡¿Y eso qué?!
— ¡Son novios hace dos años!
— ¡Y nos conocemos de toda la vida!
— ¡Eso no significa nada! ¡Te recuerdo que ella tuvo novio antes que tú! — frunzo el entrecejo — ¡Oh! ¡Y…! ¡¿Qué fue lo que me contó Tyler la anterior vez?! — mira a John — ¡Oh sí! ¡Le importó un comino lo que sentías por ella para seguir manipulándote! ¡Amigo date cuenta! — me le acerco — ¡Incluso cuando estabas castigado, sin poder verla, qué fue lo primero que hizo! ¡Se fue con el hermano de Ashley! ¡Se fue con Matt! ¡Quién sabe si ahora no se está besando con algún chico de teatro o teniendo mañaneros con ese en los baños de la escuela!
— ¡Daniel!
Grita John, mi puño se estampa contra el rostro de Richie y este cae sentado al suelo.
— ¡No hables así de ella!
— Mierda… — Richie se toca el labio, está sangrando — Bien, me lo merezco — comienza a reír — ¿Me ayudan? — alza los brazos, John y yo lo ayudamos — ¿Lo siento?
— Supongo que yo también…
Suelto con amargura, Richie vuelve a reír.
— ¡Ya! ¡Perdóname compadre! — me hace una llave, despeinándome todo el cabello — Yo solo digo que tú tienes tu vida y ella tiene derecho a tener la suya, no ligada a la tuya necesariamente, a tu calendario, a tu ritmo, a tu agenda… — lo miro — Y ella ya ha demostrado que, a diferencia de ti, se le hace muy fácil continuar con su vida cuando faltas, por más que te ame, porque no niego que sea así — asiento — Lo único que te sugiero es que… la dejes tener un poco de vida, a ella, para que así… veas si “Para siempre” es hasta la muerte o solo un par de años…
— Tal vez tengas razón…
Termino admitiendo y eso me causa una extraña sensación en el pecho. No quiero darle la razón a Richie, realmente no quiero, quiero pensar que Minnie y yo estaremos juntos para la eternidad. Pero supongo que pedirle matrimonio a Minnie a los diecisiete tampoco sería bueno para mí, pero no por lo que dijo Richie, sino porque no me siento lo suficientemente maduro como para comenzar una vida de casado con Minerva y todo lo que eso implicaría, como lanzarme a la espalda a toda su loca familia. Tendré que buscar la forma de lograr que viva conmigo sin que implique el casarme con ella.
— ¿Qué hora es…?
Pregunto.
— La una y media — contesta John — Wow… con razón estamos de mal humor todos, nos hace falta comida…
— Mmm… ¿Me excusan con Mike unos minutos? — pregunto, rascándome la nuca — Creo que sorprenderé a Minnie y la traeré para que vayamos todos a almorzar
— ¡Eh! — Richie me apunta con su dedo — ¿Tacos y tequila?
— ¡Tequila!
Grito con los brazos alzados.
— ¿Alguien dijo tequila?
David abre la puerta del estudio.
— ¡Tequila!
Gritamos Richie y yo.
— ¡Tequila!
Gritan Ulrich y David, volviendo a cerrar la puerta del estudio.
— ¡Limonada!
Grita John, agitando una bandera con el logo del restaurante al que siempre vamos a comer tacos.
— Bien, ya vuelvo
Saco las llaves de mi auto y corro hacia los estacionamientos.
— ¡Daniel! — escucho la voz de John — ¡Mejor no conduzcas! ¡Estás borracho!
No le hago caso, si me doy prisa podré llegar a recoger a Minnie de la escuela. A veces me causa una extraña sensación en el estómago el pensar que no me graduaré a su lado, ni al lado de mis amigos, pero luego pienso en la fabulosa vida que estoy viviendo ahora y se me pasa. Aunque no negaré que ir a la escuela debe de ser mil veces más divertido que los profesores en casa, me aburren, y la verdad es que siento que mi tutor sabe muy pocas cosas ¡Pero bueno…! Yo solo quiero mi diploma. Igual iré a la graduación a ver a Louis y Minnie, y por sobre todas las cosas… El Baile ¡El Baile de Graduación! Minnie no deja de hablar de ello desde que comenzó el año escolar ¡Y es obvio! Es el gran baile por el que toda chica espera desde el kínder, ella hasta se mandará a hacer un vestido a la medida ¡Y yo en verdad quiero llevarla al baile! Ella se lo merece y sé que quiere lucir un vestido rosadito y bonito, además de que la recordarán siempre como la chica que llevó a un famoso a la fiesta de graduación ¡Y no cualquier famoso! Su novio ¡Me encanta como suena eso! ¡Su novio! ¡Soy su novio! Amo como suenan esas palabras…
Entro en mi auto y lo enciendo ¡Tengo auto! No es ostentoso, me lo compré con mis primeras ganancias. A veces quisiera comprarme cosas más ostentosas, como relojes de miles de dólares, anillos con diamantes, ese bastón con un rubí y diamantes que vi en una joyería… pero no puedo, y la razón es porque preferí dar la imagen de “Tipo normal que por casualidad es famoso” ¡Y la verdad es que me ha traído buenos resultados! ¡Un Dios en el escenario y un tío común del otro lado! Debo de ser así, es el precio a pagar para que vean como “Normal” mi relación con Minnie ¡Lo es! ¡Es normal que las personas tengan una pareja sentimental! No tiene nada de raro, pero como Mike dice, vende mucho el tema de que yo salga con “Una chica común y corriente” porque eso quiere decir que en el fondo yo sigo siendo un tipo “Común y corriente” que podría ser tu amigo, y eso me permite tener una relación sentimental como cualquier otra persona ¡Y eso me hace muy feliz! Realmente me alegra que mis fans amen a Minnie.
— ¡Oh por Dios!
Salgo de mi auto, muchas personas se me quedan viendo con los teléfonos alzados. Sonrío a todos lados, me tomo fotos con algunas chicas y firmo un cuaderno ¡Amo a mis fans! Sin ellos no sería nada, así que es mejor ser amigables y quedar como una celebridad que es amable con sus fans. Por suerte soy buen actor, la prensa realmente cree lo que les muestro, solo mis amigos y familia conocen mi verdadera personalidad, además ¡¿Qué celebridad sobrevive mostrándose como realmente es?! No me conviene mostrarme como soy, no hasta que quede realmente consagrado, ahí podré presumir todo lo que me contengo por presumir ¡Es que soy presumido! Pero cómo no serlo, soy lo mejor de lo mejor.
Camino por el gentío, me sorprende no ver a mi novia por ningún lado. Es la segunda vez que puedo venir por Minnie. El tiempo nos queda muy corto para hacer cosas de pareja como tener citas, ver televisión abrazados bajo una manta mientras comemos frituras o hacer el amor sin parar toda la noche, pero ahora solo tenemos libres los domingos desde que regresé de gira, y eso supeditado a que termine todas sus tareas y termine de estudiar a tiempo o de lo contrario no salimos ni a la esquina y solo nos dedicamos a conversar ¡Lo cual no me molesta! Pero mi casa no es el lugar más privado del mundo con mis dos padres, mi hermano, su amigo, los paparazis afuera, los fans, a veces los chicos de la banda ¡Y eso me desespera! Yo solo quiero un espacio en el cual poder estar abrazado con Minnie sin que nadie me fotografíe. Me gusta ser famoso, pero también quiero un pedazo de tiempo para Daniel y Minnie. Esa es otra de las razones por las que quiero vivir juntos, podré verla a cada momento y tenerla realmente cerca ¡Y compartir habitación! Ya sé que hemos dormido juntos millones de veces, pero jamás hemos compartido habitación con todo el significado de la frase.
— Hola…
Susurro, abrazándola desde atrás.
— ¡Daniel! — Minnie sonríe — Holi…
— Holi… — la beso — ¿Nos vamos?
— Sí… — asiente, acomodando su mochila de conejo y abrazando mi brazo izquierdo — Tengo mucha hambre
— ¿Qué tal las clases?
— Me quedé dormida en historia — se ríe — Nunca me había pasado, supongo que fue por desvelarme
— ¿Te desvelaste anoche?
La miro con una ceja alzada, yo la encontré dormida cuando llegué a casa.
— Me quedé estudiando Cálculo, como ya no estás en casa, no hay nadie que me ayude — nos miramos, me dedica una sonrisa — Oh…
Me giro, hay paparazis rodeando mi auto.
— Vamos…
Rodeo sus hombros con mi brazo, los flashes comienzan a inundarnos. El mundo entero quiere saber mi día a día, sobre todo captar los momentos en los que estoy con Minnie. Llegamos a mi auto, Minnie y yo saludamos a todas las cámaras y rápidamente nos metemos en el auto. Tomo mis llaves, debo de esperar a que el gentío se disipe para poder encender mi vehículo o de lo contrario terminaremos teniendo un accidente, creo que la borrachera se me ha bajado muy rápido. Miro a Minnie, ha sacado su teléfono, le compré uno en Nueva York, un iPhone al que ha decorado con una funda rosadita con mucha escarcha.
— Sonríe, esto irá para mi i********: — obedezco — Pondré: “Mi lindo novio me vino a recoger a la escuela ¡Que afortunada soy!”
— Owww…
Me acerco a ella, la beso.
— ¡Vámonos!
Pego un salto, me giro.
— Mierda Henry… — mi hermano también se ha subido a mi auto junto a su amigo — Vete solo
— ¡Pero vamos al mismo lugar!
Minnie comienza a reír, fulmino a mi hermano con la mirada.
— ¡No voy a ir a casa!
— ¿A no?
Pregunta Minnie, por fin puedo encender el auto, el gentío comienza a disiparse.
— ¡No! — fulmino con la mirada a todos — Planeaba llevarte al estudio, que almorcemos con los chicos y estemos un rato juntos
— Asco
Sueltan los amigos al unísono.
— Una palabra más y los dos se bajan
— Pero podemos dejarlos en casa y luego ir a estudio
Pide, mirando por la ventana.
— Sonrían, la revista People está apuntándonos
Henry baja la ventana y saca medio cuerpo por ella, agitando sus manos y gritando cuánto me ama… ¡Mocoso interesado!
— Ya entra
Ordeno, poniendo en marcha el auto.
— Agradécemelo, te doy buena publicidad — Henry sonríe con suficiencia — Daniel Knight, humilde, gentil, y ama recoger a su hermano menor
— Él tiene razón
Dice Minnie, encendiendo la radio.
— No le des la razón — ruedo los ojos — Como sea… — sonrío, mi música comienza a sonar — Entonces primero iremos a casa…
— Sí… — Minnie abraza su mochila — Me gusta el solo de guitarra de Richie…
— Lo sé, le quedó genial
Asiento, doblando la esquina, Richie tiene mucha creatividad cuando se trata de solos de guitarra.
— Oye… — Henry me toca el hombro — ¿Me compras un nuevo PlayStation?
— ¿Qué le hiciste al tuyo?
Pregunto con una ceja alzada.
— Nada, solo que ahora hay una consola más moderna y no la tenemos
— Trabaja
— Tengo once años
— Vende limonada
— Tú no trabajas, solo cantas
— Y con eso te compré el trampolín que tanto querías y un par de patines para ti y Roger, no te quejes
Ruedo los ojos.
— Minnie, convence a mi hermano
Miro de reojo a mi novia, ella solo sonríe.
— No seas caprichoso
— Ambos son malos conmigo — se cruza de brazos — Al final… solo estamos tú y yo juntos contra el mundo
— A mí no me metas en tus problemas familiares — Roger niega con la cabeza, suelto una risita — Además, cuando se vaya de gira, podremos vender más de sus cosas y sacar dinero para el PlayStation
— Espera… ¡¿Estás vendiendo mis cosas?!
— Roger… creí que sería nuestro secreto
Se ríe Minnie.
— ¡¿Los estás ayudando?!
— ¿Quién crees que nos da las posesiones más valiosas?
Se burla Henry.
— ¡Conejo!
— ¿Qué…? — Minnie no deja de reír — Solo les di una que otra camiseta tuya… y un poco de basura…
— Sí, tus envoltorios de chocolates y latas de gaseosa, pagan más por cualquier cosa con tu baba
— Me siento ultrajado
Me estaciono, Henry y Roger no dejan de reír.
— Lo siento… — Minnie acaricia mi rostro, el mocoso y su amigo salen de mi auto, hay paparazis esperando afuera de nuestras casas — Pero si lo ves bien… evito que tu hermano venda cosas que de verdad tengan valor
— Supongo… — beso la palma de su mano — Te amo…
— Yo también
Nos besamos.
— ¿Vamos al estudio?
— Sí
Contesta sonriente.
— He estado de mal humor toda la mañana — confieso, poniendo en marcha el auto — Y justo ahora, contigo, por fin me siento de mejor humor… — sonrío, la miro de reojo — De mejor humor, feliz…
— ¿A sí? — sonríe, revisa su teléfono — ¿Por qué tuviste que madrugar para ser entrevistado por las fans guatemaltecas?
— Sí, precisamente por eso
Ambos reímos.
— Yo tuve un día aburrido en la escuela — comenta — Ya pasó una semana y todos en la escuela aún me preguntan cómo logré acompañarte a los Grammy
— ¿En serio? — me río — ¿Y qué les contestas?
— Que no me requirió mucho esfuerzo — el teléfono de Minnie suena — Ya que quien me invitó fuiste tú y es en ese momento en que toda la escuela suelta un sonoro “¡Ah!” como si tú fueras una celebridad, olvidándose que te han conocido de toda la vida… y a John…
— Soy una celebridad…
— Sí, pero ellos te conocen, has estudiado con ellos
— Déjalos ser felices
Doblo la esquina, ya estamos a pocas cuadras de llegar.
— Los dejo, pero no negaré que me causa risa
Minnie ríe y su teléfono vuelve a sonar.
— ¿Mensajes?
— Notificaciones — contesta — La foto que subí acaba de llegar a los quinientos comentarios
— Pero no ha pasado ni media hora
— Lo sé… — la miro de reojo, sonríe — Todos dicen que soy muy afortunada de tenerte como novio… — me detengo en un semáforo rojo, la miro y me sonríe — Se les olvida que tú yo nos conocimos cuando solo eras el chico al lado… — toma mi mano — Y que me enamoré de ti cuando solo eras mi mejor amigo
— El afortunado soy yo… — sonrío, pongo en marcha el auto — Si supieran todo lo que tuvo que pasar entre los dos para por fin estar así, juntos… — entro en el edificio de Black Beans, Mike por fin contrató seguridad de verdad que cuida la entrada de los estacionamientos — Porque en serio, fue difícil… — me estaciono y apago el motor — No fuiste fácil
— El difícil fuiste tú — Minnie me mira con un puchero en los labios y los brazos cruzados — Me tuviste rogando por tu perdón en dos ocasiones, durante meses
— Te lo merecías
Le recuerdo, ambos reímos.
— Te amo…
Susurra, acercándose y tomando mi rostro con ambas manos.
— Yo te amo más
Nos besamos, definitivamente sus labios son el mejor analgésico que existe.
— ¿Dany…?
Pregunta contra mis labios.
— ¿Qué…?
No contesta, se acomoda encima de mí y une sus labios a los míos.
— Jamás lo hemos hecho en tu auto...