10 Jorik Sentado en el suelo del baño, sobre una manta doblada como un cojín, sostenía a Jori, quien estaba profundamente dormido y al alcance de su madre, pero yo solamente podía concentrarme en Gabriela. La ayudé con su ropa, dejé que cada pieza cayera al suelo hasta que quedó desnuda delante de mí. —Jorik —ella susurró, usando sus brazos para cubrirse. Tomé sus muñecas y las aparté para poder saciarme. No había tenido muchas oportunidades en su apartamento para contemplar su hermoso cuerpo, ya que ambos estuvimos demasiado frenéticos para ir despacio. Pero ahora sí podía. Podría usar todo el tiempo del resto de nuestras vidas para aprender cada centímetro de ella. Mi boca se hizo agua queriendo saborear cada centímetro. Le dije eso y sus ojos pasaron de la cautela a la excitación

