La brisa era fría, el cielo estaba nublado, como siempre lo estaba cuando cada vez venía a este lugar. El clima se ponía de acuerdo con mi estado de ánimo, porque venir aquí me deprimía, me hacía recordar todo lo malo que he estado haciendo y lo mucho que me hace falta. Miro esa lamina que siempre miro cada vez que vengo aquí, es increíble cómo han pasado cinco años, y que aun el dolor es como el del primer día. Aun me cuesta creer que ya no está con nosotros físicamente, que no está a mi lado, es horrible, su presencia me hace mucha falta y cada día que ha pasado durante estos años ha sido terrible la nostalgia. Todo lo sucedido había sido mi culpa como decía Papa o como seguirá diciendo porque no me cabe duda de que el me sigue echando la culpa de todo. Ya no se dé verdad sobre lo q

