FINAL.

1859 คำ

MARIANO. Los tres días que pasamos en el rancho, los disfrutamos, salimos de paseo al pueblo, conversamos con vecinos que hacía mucho tiempo no veía. También recibimos el pésame por la muerte de Lucía. Mi madre todo el tiempo estuvo a la altura, agradeció el gesto ya sin llorar. Se había prometido empezar una nueva vida y conservar los buenos recuerdos de mi hermana.   Volvimos a la ciudad el lunes por la mañana, nuestros días pasaron entre trabajo, casos por cerrar y nuevos clientes. Alondra fue mejorando notoriamente en el trabajo y cuatro meses después era tan o más eficiente de lo que en su día fue Rosa, de quien no volvimos a saber nada.   Esperaba que a donde quiera que fuera, no cometiera los mismos errores, le extendí una carta de recomendación para futuros empleos y una cart

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