Miller no podía dejar de sentir su corazón latir tan deprisa, y menos al verla sonreír tan sincera y feliz que contagiaba a cualquiera. —Creo que la abuela estará encantada, pero igual no creo que sea correcto estar gastando tanto, aunque tengas dinero, sabes que no es correcto. — Miller sintió que esa mujer iba a volverlo loco. —No te preocupes Tara, sabes que hacer feliz a Maddie o ustedes es para lo que pienso vivir de ahora en adelante — Tara y Maddie le sonrieron tan agradecidas que mientras una se enamoraba aún más, la otra deseaba con toda su alma tener un hombre igual. Cuando Tara pensaba contestar, un hombre musculoso y atractivo se acercó a ella. —Hola, ¿Quieres nadar? — Miller sintió un ácido horrible en su estómago, sabía que era eso, lo había sentido miles de veces, pero

