CAPÍTULO IX Perlita llegó al Kasbah en una carroza abierta, con dos guardias de Los caballos. Llevaba con ella una considerable cantidad de regalos para las damas del harén, cintas, collares, pendientes, una variedad de cajitas y espejos decorativos, que había comprado en Londres, por instrucciones del Marqués. —Siempre que se visita a alguien en un país árabe, se le lleva un regalo— le había explicado—. Y como no sabemos cuántas damas habrá en el harén del sultán, ten cuidado y compra una cantidad suficiente, si no quieres ofender a alguna concubina, a la que no le llegue un regalo. Perlita llevó los obsequios en una cesta nativa que sir Drummond Hay le proporcionara. —En verdad que se mostrarán encantadas de verla— dijo el encargado de negocios, con una sonrisa mientras se despedía d

