Miriam Desde el día en que llegué por primera vez a la Riviera Maya y bajé del avión, el pequeño hombre que se acercó a mí, regalándome un amuleto para protegerme, me advirtió sobre lo que me esperaba en este lugar, en ese momento no entendí lo que estaba tratando de decirme, desde ese día, me han pasado cosas extraordinarias, conocer a Maximiliano y enterarme de mi verdadero origen me ha hecho ver la vida de diferente manera, el descubrir que en este mundo hay dioses, brujas, nahuales, y hasta vampiros, aunque yo todavía no conocía ninguno, Max decía que existían y así debía ser, cambió mi percepción de la vida por completo. Nunca imaginé que una mujer, común y corriente como yo, pudiera tener una misión tan importante, como lo era traer al mundo a los hijos de un hombre-dios, pero, sob

