CAPÍTULO III-5

1802 คำ

El carruaje se acercó y todo sucedió rápidamente. Denzil salió al paso del carruaje de un modo tan inesperado, que el cochero se vio obligado a detenerse. El salteador gritó: —¡Alto y no se muevan! Jake apuntaba a los dos hombres que guiaban los caballos, llegando a ellos tan de sorpresa que no les dio tiempo a usar el arma que llevaban sobre las piernas. Se escuchó una detonación. De seguro sir Francis trataba de defenderse, pero el disparo no hirió a nadie, ya que el asaltante se encontraba detrás de la puerta del carruaje, la bala pasó silbando entre los árboles. El asaltante le arrebató a sir Francis la pistola y abrió la portezuela para que saliera del coche; obedeció. —¡Malditos bandidos! Yo me encargaré de que los cuelguen a todos— gritó furioso. Apretaba con fuerza los labios

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