Iván gimió cuando los dientes de Mariano rozaron sus erectos pezones, su cuerpo se retorció bajo el fuerte cuerpo de su marido, Mariano estaba volviéndolo loco, lo acariciaba por todos lados y él era simplemente feliz. Mariano besó su boca, el beso hizo calentar más a su ya excitado cuerpo. —Por favor amor, por favor te necesito —Iván terminó suplicando, la necesidad en su interior era una llama que pedía a gritos ser calmada por el causante de su delirio. —Todo lo que pidas cariño. Iván gimió duramente mientras Mariano lo penetraba lentamente, tanto que Iván temió perder la cordura, la sensación de sentir a su marido introduciéndose en su canal lo quemo que casi sintió correrse cuando por fin estuvo dentro totalmente de su cuerpo Iván lo cabalgo, como si fuera el último día de su v

