—Mariano, abre la puerta – Iván golpeaba frenéticamente la puerta del piso de Mariano, había encontrado la dirección en la oficina, tuvo que firmar una serie de documentos antes de poder dejar la sede llevaba casi todo el día fuera, Marcos debía estar hambriento, el niño había rechazado la formula desde que intento dársela y eso lo tenía ansioso, pero su marido no se había presentado desde ayer por la tarde en la empresa. —Cansado de intentar con el timbre y con los golpes en la puerta se resignó a no obtener una respuesta decidió intentarlo de otra manera, busco al administrador del edificio y solicito un juego de llaves, afortunadamente en su identificación aparecía el apellido de Mariano o el hombre no se las hubiese entregado, olvidándose del administrador, camino a paso decidido haci

