Katrina Esa tarde me dediqué a recorrer el penthouse y en el penúltimo piso encontré una habitación muy extraña, era claramente una habitación exclusiva para tener sexo, así que supuse que mi padre la usaba como departamento de soltero. Había una cama en el centro y tenía unas extrañas cadenas que colgaban del techo, también había un sillón tántrico, los había visto en películas y supuse que mi padre, al ser tan hermoso, debía haber tenido muchas parejas sexuales y me dolió, no sé por qué, quizá porque pensé que pudo haberle sido infiel a mi madre. Ni siquiera entendía por qué me dolían esas cosas que habían pasado hace tantos años y que no tenían nada que ver conmigo, pero algo dentro de mí se removió al ver esa habitación. Revisé el correo electrónico y ya tenía toda la información p

