La mañana del día en el que salió a la luz pública que Federico tenía un hermano y que además al enterarse lo había asesinado, fue de los mejores días en mi vida, verlo tan alterado, tan nervioso, me alegraba el día, por supuesto que también me había caído como bomba la noticia de que Federico y Gonzalo eran hermanos, ahora entiendo porque Vicente nos lo recomendó, lo que no entiendo aún es porque hacerlo pasar como chofer, muerdo mi labio inferior y alzo mi teléfono —necesito que… vengas por mí, tenemos que visitar a Vicente— lo llamo, a regañadientes acepta y me dice que me verá en media hora donde siempre, me pongo de pie con dificultad y salgo de mi oficina, intentando ser discreta, le pido a María que me cubra y ella asiente El viaje estuvo en silencio, lo cual agradecía, él no me h

