Crees que ya he acabado. Pero entonces me excito de nuevo al observar cómo recoges semen de tu muslo y te lo llevas a la boca. Mi v***a se vuelve a endurecer a unos centímetros de tu cara. Te vuelves a sorprender de lo dura y tiesa que la tengo. Tu coño empapado se dilata al instante, está que arde. Te vuelvo a coger del pelo, te levanto de un tirón, te doy la vuelta y te empotro contra la pared de la cocina. Parece como si hubiera perdido totalmente el control de mí mismo, aunque te asusta un poco a la vez te excita muchísimo. — ¿Te ha gustado mi corrida, puta? - Te susurro por detrás. — ¡Sí! — Contestas mientras te vas bajando los pantalones y las bragas. Estás como loca porque te meta la v***a. Proyectas esa imagen en tu cabeza, mi v***a entrando en ti y eso te hace chorrear el

