“Necesito volver besarte”, esas palabras retumbaron en la cabeza de Sofía, y definitivamente, se moría porque lo hiciera, ella no sabía nada del amor, pero estaba completamente segura de que amaba a Diego Ferrer con locura, lo amaba con una pasión indecente, que hacía que todo su cuerpo se derritiera ante el más mínimo contacto. —Señor, yo…No creo que esté bien, como usted mismo lo ha dicho, no es un hombre libre, está casado, y aunque se divorcie, el matrimonio ante Dios es para toda la vida. —Sofía, sé lo que sientes por mí, y lo que te provoco —, le acarició la mejilla con la mano provocando que el cuerpo de ella se estremeciera al contacto — Y tú me encantas, me gustas mucho más de lo que yo mismo podría haber imaginado, sé que tus creencias religiosas te impiden aceptar lo que sient

