Diego se quedó callado, no esperaba escuchar que Cecilia, estaba muriendo, él estaba muy enojado por su engaño, no quería saber nada de ella y por eso la había sacado de su vida sin avisarle, pero de ninguna manera se alegraba de escuchar, que se estuviera debatiendo entre la vida y la muerte, después de todo, tenía muchos recuerdos hermosos de su relación. Sofía salió del baño y lo vio con el móvil en la mano, tenía el rostro desencajado y estaba pálido por la impresión. —¿Estás bien amor? ¿Sucede algo? Colgó el móvil y se paró de la cama, caminó hacia Sofía y la abrazó, necesitaba sentir su cariño, porque no sabía a ciencia cierta, qué era lo que estaba sintiendo. —Diego, me estás asustando amor. ¿Qué pasa? —Insistió para que le dijera. —Se trata de Cecilia, acabo de recibir una lla

