CAPÍTULO VEINTISIETE Thor estaba parado ante el timón del barco, viento en popa, el barco navegando debajo de él y su corazón se hinchó cuando vio, en el horizonte, aparecer su patria. El Anillo. Había sido un largo camino a casa, y él y la Legión dejaban la Isla de la Niebla en aguas turbulentas, luchando para salir del mar, y después luchando para pasar por la pared de lluvia. Habían entrado en las aguas abiertas hacia una espesa niebla que los envolvió casi todo el camino a casa y les permitió escapar de la detección del Imperio todo el camino de regreso. Ahora, con el Anillo a la vista, los dos soles se liberaron, revelando un día despejado y perfecto. Las velas tomaron vuelo, permitiéndoles un feliz descanso de remar. Thor estaba ahí parado, Krohn junto a él, con sus patas más larga

