Narra Valen Llego a la mansión más temprano de lo habitual… No dormí bien. Cada vez que cerraba los ojos veía la misma escena, ella frente a mí en la cocina… el roce de su boca… su voz diciéndome que estaba muy consciente. Demasiado consciente. El auto se detiene frente a la entrada principal, pero no entro de inmediato. Algo me hace rodear la casa. Camino por el sendero de piedra que bordea el jardín. El aire de la mañana es fresco. Huele a tierra húmeda y a jazmín. Y entonces la veo. Está descalza sobre el césped. Lleva un vestido sencillo, claro, que el viento mueve apenas contra sus piernas. Su cabello está suelto, desordenado por la brisa. Sostiene una flor entre los dedos, observándola como si fuera lo único que existe en ese momento. No me ha visto, la luz del sol cae directa

