Ewen, sonriente por primera vez, comprendió que le sería imposible decir algo que pudiera echar a perder la felicidad de aquella pareja. —Mi corazón— dijo- se derritió cuando devolvieron lo que habíamos tenido perdido tanto tiempo. Había ordenado champán con las demás bebidas. Supuso que eso sería lo que el Conde preferiría. Y ahora levantó su copa. Deseó a su hermana y al Conde toda la felicidad que el mundo pudiera darles. —Esperaba que dijera eso— repuso el Conde—, y antes de que volvamos de nuestra luna de miel, desearía que fuera tan amable de ayudar a mi gente a organizar algunos juegos. Estoy seguro de que es algo que ustedes pueden hacer mucho mejor que nosotros. No esperamos regresar hasta antes de que se lleven a cabo. Eso era en algo en lo que había pensado muy especialme
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