Erick tocó la puerta de la habitación de Liam pero no hubo respuesta del otro lado volvió a tocar y esta vez habló — Liam, no tienes que llamarme papá si no quieres, nadie te puede obligar a hacerlo. Liam tampoco respondió a eso — Liam, hablemos, solo intenta conocerme, si después de conocerme aún no te agrado no te obligaré a nada. Eres un buen chico, no tienes porque hacer esto. Erick intentó de varias formas llamar al niño pero nada funcionaba. Erick estuvo parado en la puerta por más de 20 minutos y Luna caminó hacia él y le entregó una manzana cómo diciendo “come algo, que esto es por mucho tiempo” A Erick se le ocurrió una idea pensando que como las grandes mentes se conectan, él y su hijo podrían compartir un gusto en común — Liam ¿sabes jugar ajedrez? ¿Qué tal si te enseño? Dan

