En el lado aun más oscuro de las cosas estaba Takeshi subiendo las escaleras de la casa de su padre. Desde ese último día que vio a Jasira, no dejó de pensar en una manera eficaz para volver a estar juntos. Ella era todo lo que Takeshi quería. Era la causa de sus pesadillas y el motivo de sus sueños; era el agua fría que caía en sus nudillos heridos y el alcohol que arrojaba en su garganta. Ella era la más hermosa casualidad y la razón por la que comenzaba a creer que la única manera de acabar con su sufrimiento era sentenciando a muerte a su propio padre. Takeshi nunca lo quiso. Siempre lo culpó por la muerte de su madre a manos de un enemigo. La familia siempre estuvo involucrada en negocios turbios, pero no fue hasta que su madre murió, que su padre se convirtió en algo peor que un gáns

