El humo salía de la boca del arma, cuando Eckhart cayó en cuenta de lo que hizo. Su pulso no tembló, ni pestañeó. Ni siquiera lo pensó. Estaba despierto en el sofá cuando la escuchó bajar las escaleras. Eckhart fingió estar dormido. Le incomodó su comportamiento del día anterior. Fue un maldito desgraciado por beber de la forma en que lo hizo, y aun más, acercarse a Scarlette para decirle lo que sentía por ella. Era más que aterrador para Eckhart. Estaba enojado consigo mismo por eso. No debió actuar de esa manera. Él no era un hombre impulsivo. Intentaba mantenerse sereno la mayor parte del tiempo. Saberse en una situación como esa, irrumpía por completo con el orden tranquilo de su vida. Eckhart era un criminal, pero no era la clase de persona que atentaría contra Becca. Lo hizo para de

