—¿A Markus? —preguntó Scarlette sin poder comprender cómo Juliette le pedía eso—. ¿Por qué? Si fue por lo que intentó hacer, lo perdoné. Siendo honesta con ella misma, a Juliette no le importaba demasiado lo que Markus le hizo a su asistente. Lo vio tantas veces, que Juliette mudaba la piel como las serpientes cada vez que su hermano violaba a alguna mujer. La decisión de Juliette fue porque estaba cansado de él, y a diferencia de otras mafias donde la familia si importaba, la de ella no era una de esas. Markus se convirtió en una escoria que ella debía eliminar tan pronto como Scarlette eligiera un camino y se posicionara por encima de un puto violador. —No solo fuiste tú. Mi hermano ha asesinado a más mujeres de las que puedes imaginar —comentó Juliette mirándola a los ojos—. Torturó,

