Al siguiente día, cuando bajo a desayunar me encuentro a mi madre conversando con Bellini, el cual la ha puesto al tanto de todo lo sucedido, así como del estado de salud de mi abuelo. —Cariño, por fin despertaste. En cuanto terminemos nuestro desayuno deseo ver a tu abuelo. —Claro madre, además estoy seguro de que hay otra persona que estará encantado de volver a verte. —¿Quién? —pregunta de inmediato. —Lo sabrás en cuanto lleguemos. —Me acerco a ella y le doy un beso. Cuando terminamos nuestro desayuno nos encaminamos al hospital donde se encuentra el abuelo. Durante todo el trayecto me doy cuenta de que Flavio muestra bastante interés en mi madre a lo que no puedo evitar ponerle mala cara. Una vez que llegamos al hospital, mi madre observa a todos los hombres que están custodia

