—Aún estoy sorprendida por lo que Fonsi me contó —masculla mi mejor amiga. Se lleva una de mis "famosas" empanadas a la boca—. Jesús, si sigo comiendo así, engordaré. —No volveré a hacer empanadas. —Me encojo de hombros. Su mano se detiene a medio camino hacía su boca, estrecha sus ojos hacia mí y me señala con su dedo. —No te atrevas a dejar de cocinar estas cosas, te golpearé hasta la inconsciencia si lo haces. —Vale. —Levanto mis manos en alto rindiéndome—. Te cocinaré todas las que desees y haré que engordes hasta que ruedes. —Eso, mucho mejor. Ahora regresando a lo que sucedió esta mañana... —Deja la empanada mordida en el plato y aplaude—: ¡Eso fue jodidamente fantástico! Hubiera dado tanto para poder ver la cara de esa arpía. Grita y Lola, junto con sus tres cachorros, empiezan

